miércoles, 17 de enero de 2018

EL PORRAT

Archivo Municipal

En la Valencia festiva con sus "festes de carrer" que cubren su almanaque a lo largo del año, casada con sus tradiciones, se mantiene el arraigo popular en cada una de ellas.

La festividad religiosa gira en lo sustancial entorno al personaje que la invoca, pero en su aderezo, muy antiguas costumbres entran en escena, tanto en cuanto dan calor, color y sabor -nunca mejor dicho-  al ambiente callejero que las disfruta.

Es el caso del tradicional porrat, garbanzo tostado, cuyo consumo se remonta a época musulmana, aunque también se documenta a tiempos aún más remotos de cuando la Valentia romana.

Valencia, que tras la Reconquista se reincorpora a la cristiandad, es cuando ante la necesidad de celebrar determinadas fiestas, al alimento del alma se le une el del cuerpo, y santo y costumbre se hermanan; así hasta nuestros días.

Y como prueba, los días festivos de San Antonio Abad, San Blas, San Vicente Mártir, San Valero, Santa Lucía que los puestos de porrat nunca faltan en las calles en lugares próximos a la celebración de la fiesta.

Archivo Municipal

lunes, 15 de enero de 2018

CAMINO A LA PLAZA DEL MERCADO

Archivo Municipal

1850 Ca - En la Valencia amurallada y en su diario caminar hacía la plaza del Mercado, los huertanos de Campanar dirigían sus pasos entrando por la puerta de Serranos a la que habían accedido desde el Pont Nou, en paralelo al cerco cristiano, con sus caballos pertrechados con amplias alforjas repletas de nabos.

Tenían merecida fama los nabos de Campanar que tanto enriquecen al puchero valenciano de muy antigua gastronomía, que junto al arros en fesols í naps completan nuestra dieta más tradicional. La paella valenciana, más reciente en el tiempo y ya desde hace décadas en años de esplendor, otorga internacionalidad.

Campanar con su rica tierra en aquellos años, el Turia regando un gran tramo de la muralla, cohabitan ambos un espacio que conformaba una parte muy importante en el conjunto con la ciudad, con la iglesia de Santa Catalina como parroquia desde su origen y que ya había dejado de serlo, tanto en cuanto de los surcos de aquellos campos al servicio de sus alquerías, desde tiempos muy antiguos, formaba parte del vaso comunicante que unía huerta y mercado.

sábado, 13 de enero de 2018

REFORMA INTERIOR DE LA CIUDAD

Archivo Municipal

1908 - En febrero de 1908 el arquitecto municipal Federico Aymami presentaba ante el Ayuntamiento su proyecto de "Reforma interior de la ciudad". 

De haberse llevado a cabo Valencia no sería hoy la misma. Ni en la actualidad ni desde el momento que se hubiese llevado a cabo todo aquel conjunto de medidas tendentes a esponjar la ciudad para convertir un buen número de calles estrechas en amplias y largas avenidas.

Causaba un gran impacto urbanístico una hermosa y larga avenida desde la plaza de San Agustín y en línea recta para alcanzar el puente de San José. Por otra parte y como punto neurálgico de la ciudad, la plaza de la Reina y a su través tras su reforma, se planteaba la prolongación de la calle San Vicente hasta las Torres de Serranos, dejando a sus lados la puerta gótica de la Catedral y el Palacio de la Diputación. 

Y de la misma plaza y en dirección a la del Mercado, una amplia calle se alineaba a costa de la plazuela de Santa Catalina, la de las Yerbas y de las calles Trench y Platerías. Mientras que en sentido contrario, una avenida en línea recta estaba llamada a prolongarse hasta la Alameda para aliviar el exceso de tráfico y de tranvías de la calle Peris y Valero, actual de la Paz.

Para la conexión de las plazas de Pellicers y Encarnación también se ofrecía la misma solución por Aymami, con su conexión directa, al igual que la calle del Pintor Sorolla con la Plaza Canalejas como vemos en la imagen. 

También se iban a ver afectadas calles tan populares como San Bartolomé, Calatrava, Purísima, y también la de la Nave en un proyecto para su trazado directo hasta la plaza de Mariano Benlliure. Y la de la Corona, llamada a extenderse hasta la de Trinitarios.

Definitivamente, de haberse llevado a cabo el higienista proyecto de Aymami, Valencia sería otra.

jueves, 11 de enero de 2018

LA CALLE RIBERA

Archivo Municipal

1928 Ca. - Estrecha calle, aún lo debería ser más cuando se titulaba “carrer Nou de Peixcadors”, por su conexión con el próximo barrio de Pescadores, al que se accedía desde el “carrer del Pont dels Anets" en la continuación de aquel, en especial por los vecinos del barrio de Ruzafa, quienes mediante carros transportaban sus dañadas barcas para su restauración por los calafates cuya actividad ya había cesado en las últimas décadas del XIX. 

Calle muy antigua pues ya al comienzo del siglo XV se denominaba de esta forma, y no sería hasta 1872 cuando tomaría el actual nombre de Ribera en homenaje al pintor setabense, también conocido como “el españoleto”, por su largo periplo en Italia donde falleció en la ciudad de Nápoles.

Tras el traslado de la estación del ferrocarril a la calle Játiva ganó en su recorrido por la construcción del edificio de la Telefónica que ocupaba una parte de viejo enclave ferroviario, mientras que su anchura seguía siendo inferior a la convergente del Paseo de Ruzafa con el que formaba el muy concurrido chaflán de Casa Balanzá. 

En la foto vemos su aspecto desde la calle Játiva con sus viejos edificios todos desaparecidos tras la remodelación de la zona en la década de los treinta.

martes, 9 de enero de 2018

¡FUERA LA VERJA!

Archivo Municipal

El domingo 16 de agosto de 1925 el Diario de Valencia y como “Temas de Verano”, se hacía eco de unas manifestaciones del alcalde en las que anunciaba el próximo acuerdo municipal para quitar la verja de la Glorieta, decisión que por lo visto había sido el objetivo de anteriores concejales, de uno u otro “régimen”. La razón estaba clara: la conexión directa entre la calle de la Paz con la avenida de Navarro Reverter por donde iban a discurrir las vías de los tranvías.

La redacción del diario vaticinaba de forma escueta la desaparición de árboles hermosísimos, mientras que jocosamente vaticinaba que “aquello puede ser motivo de festival, con himno, por supuesto”. Y al mismo tiempo daba “el pésame a los niños, que pierden el único sitio decente que tenían para sus expansiones”.

Y lanzaba su pronóstico: “¡No habrá ningún concejal que se oponga! El acuerdo será por unanimidad”.

Su desaparición fue rápida, pues a menos de un mes, el 22 de septiembre de aquel año quedó totalmente desmontada la verja de la Glorieta, con la presencia de numeroso público y la añoranza de quienes entrados en muchos años, recordaban el lugar como el paseo de sus primeros amores, quejosos por la desaparición de tan hermosa verja de hierro, mientras que otra parte del gentío lo veía con buenos ojos:

“-Ya era hora de que la Glorieta dejase de vivir aprisionada entre hierros, y sea abierta a los cuatro vientos, dando a las calles que la circundan aspecto de ciudad grande”.

Así resumía el redactor de El Pueblo las opiniones de ambos bandos, aunque lanzaba un guante tanto al Alcalde como al Director de Paseos, Sr. Peris, en el sentido de que su mayor preocupación debería ser la artística,  señalando la Fuente de Trifón (sic) y el Palacio de Justicia, como merecedores de una ornamentación adecuada.

“La reforma debe hacerse y terminarse con largueza, con gusto, con depurado arte, para demostrar a quienes por esa parte de la ciudad penetren en ella, que aquí se siente el arte”, terminaba el periodista. 

En la foto de los últimos días de la verja vemos su magnífico aspecto que había lucido desde 1860. Hasta siete fueron sus puertas.

domingo, 7 de enero de 2018

EN EL UMBRAL DE LOS CINCUENTA

Archivo Municipal 

1945 Ca - El estado que presenta la “Alamedita de Serranos”, conocida como la “vieja”, construida en 1830, es el del abandono. Años difíciles y de mayores urgencias así lo exigían.

Lugar siempre concurrido, en ocasión de la foto nos indica soledad con las destartalada “paraeta”, como entonces se denominaban, que nos marca el camino hacia el “pont de fusta” a la captura del trenet.

A la estación de autobuses aún no había llegado el momento de su mejora que sería en el inicio de los sesenta, tras el derribo de la vieja casa de tres alturas que se observa en la foto. 

En esta ocasión las Torres de Serranos no son protagonistas de la imagen en una radiante mañana con la calle del Conde Trenor poco o nada transitada, mientras la catenaria espera el paso del tranvía, difuminada por las desnudas ramas del arbolado.

viernes, 5 de enero de 2018

INTENTOS FERROVIARIOS FALLEROS SIN CONTINUIDAD.


(1949)

Los ferroviarios de Valencia-Alameda tuvieron su comienzo fallero en 1949 y los de Valencia-Jesús en 1953, pero ambos no continuaron.

Empleados de la estación y talleres del ex Ferrocarril Central de Aragón en Valencia crearon una comisión y plantaron en marzo de 1949 una falla, adscrita a la sección especial, en la explanada de acceso a la denominada estación Valencia-Alameda en época de Renfe. Con el lema “El pato de la Fira de juliol” el artista Vicente Canet Pabellón realizó una falla cuyo argumento criticaba la falta de atractivo de la Feria de Julio que montaban a pocos centenares de metros de la terminal ferroviaria.

Según cuenta Josep Lacreu Sena en su libro Los Ferroviarios y el Ferrocarril, tanto le gusto la iniciativa fallera al entonces Director de la IV Zona de Renfe, Ricardo Suárez Blanco, que consiguió trajeran la réplica del Tren del Centenario, que había construido la Maquinista Terrestre y Marítima el año anterior para conmemorar los cien años del primer ferrocarril peninsular entre Barcelona y Mataró. Durante los días 17 al 21 de marzo el tren estuvo circulando y admitiendo viajeros de Valencia Término (Actual Estación del Norte) a Valencia-Alameda, al Grao, a Sagunto, a Xátiva y a Cullera, “ para que el público de los pueblos pudiera utilizar y contemplar cómo era el primer tren que circuló en España”, según rezaban los anuncios publicados en la prensa de aquellos días.

En 1957 formaron nuevamente una comisión para plantar falla en marzo de 1958, pero desistieron después de las riadas del 14 de octubre de 1957.
(1953)

Los ferroviarios de Valencia-Jesús, línea sur del trenet entonces gestionada por la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (C.T.F.V.), tuvieron dos fallas, una fija y otra móvil. La fija, según Josep Lacreu, fue plantada en la explanada de acceso a la citada estación, la hizo el artista Vicente Guillot Bulls, y con el lema “Lo que fon, lo que es i lo que será” se refería al proyectado enlace de ese ferrocarril con el de Carcaixent a Denia, que permitía continuar hasta Alicante por el trenet de La Marina.

En cuanto a la móvil, fue una fiel reproducción de una locomotora de vapor montada sobre una carretilla Fenwich, que participó en la Cabalgata del Ninot e hizo recorridos por varias calles céntricas y de la zona de Patraix. Fue comentada en este blog el 12 de marzo del 2015.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

Fotos del libro Los Ferroviarios y el Ferrocarril

miércoles, 3 de enero de 2018

LAS NUEVAS FACULTADES


Colección Mark E. Palandri

Las viejas facultades de Medicina y Ciencias de la calle de Guillén de Castro se habían quedado pequeñas. Había que buscar un nuevo emplazamiento dispuesto además para futuras ampliaciones. En los inicios del proyectado paseo de Valencia al Mar estaba la solución. Con muy buen futuro para la zona que lo era de huertas y jardines, se ocuparon 28.000 metros cuadrados situados a espaldas del Palacio de Ripalda, del que estarían separadas por lo que más adelante se conocería como el Paseo al Mar.

La entrega de los terrenos por parte del Ayuntamiento y de la Diputación al Ministerio de Instrucción Pública no sería hasta julio de 1915, cuando, ante el notario D. Pantaleón Lostal fueron recibidos por parte del Rector de la Universidad José Machi en representación ministerial, con la asistencia del presidente de la Diputación Sr. Polo de Bernabé, Alcalde Sr. Mestre, decanos de Medicina y Ciencias señores don Peregrín Casanovas y don Juan izquierdo, y los secretarios de las corporaciones municipal y provincial. En el acto se anunciaron el comienzo de las obras para principio del año próximo. Sin embargo no fue así, pues sería en 1918 cuando se inició su construcción que iba a ser muy lenta desde el principio.

Pasaban los años y las obras tuvieron muchas interrupciones por falta de consignación presupuestaria, lo que obligó en 1927 al alcalde Marqués de Sotelo a pedir al Ministerio el mismo reconocimiento que habían logrado Sevilla y Zaragoza.

No mejoró la situación y la inauguración de las nuevas facultades no llegó hasta muy pasada la Guerra Civil, en 1949, cuando había sido en 1906 el año que surgió la idea del traslado.

lunes, 1 de enero de 2018

EL AGUA EN LOS JARDINES DEL REAL

Archivo Municipal

1955 Ca. - Los Jardines del Real, de siempre, han sido, como no se podría entender su ausencia, lugar de fuentes, de agua en fin. Desde el siglo XI, cuando Abd-al-Aziz construyó en la zona su “casa de campo” -como Rahal se conocía en árabe, y de su derivación el actual nombre “del Real”- la imaginamos viendo correr el agua en todas direcciones, con sus azarbes que tomaban el agua del Turia y de sus acequias.

Agua que en la actualidad da vida a fuentes que refrescan desde a una dama ibérica hasta dioses paganos, o se entretiene ante las aguadoras de Octavio Vicent. Y a la sazón, llena el estanque donde los patos desfilan ante su público. Agua que justifica la alberca en cuyo centro surge la piedra con distintos fines, como lo es el ornamental, principalmente. Útil también para el monumento en homenaje al ilustre que se completa con una pequeña fuente.

Y fuentes para beber, siendo la que nos muestra la foto las más entrañable y recurrida. Si un jardín hace volar nuestra imaginación, la desatamos en su recreación ante el enano de luengas barbas en un espacio coral donde los pétreos y graciosos peces animan a tan rechoncha faz a escupir el agua en su perpetua y frágil melodía, navegando hacia nuestros años de juventud.

!Feliz año nuevo !
   

sábado, 30 de diciembre de 2017

MONUMENTO A SOROLLA, DIEZ AÑOS PARA SU EJECUCIÓN


Archivo Municipal

En septiembre de 1927 el vespertino La Correspondencia salía el paso de una crítica de Pío Baroja, irrespetuosa decía, hacia la pintura de Joaquín Sorolla para con ello dar urgencia a la construcción del monumento que tras su muerte en 1923 el Círculo de Bellas Artes puso en marcha y que la alcaldía de Luis Oliag había acordado su instalación en la Malvarrosa en base a un busto en mármol que Mariano Benlliure había donado en 1924. 

El mismo diario en el mes de marzo de 1928, anunciaba al contraste con la ciudad de Sevilla que había levantado un monumento al pintor de la luz, mientras que en  Valencia “aún estamos en ello”, entre habladurías más o menos convincentes.

Pasados unos años, en 1931, en el mes de febrero, se nombró una Junta Municipal para su construcción con la promesa de la mayor rapidez. En julio, con la II República en marcha, el Círculo de Bellas Artes dirigió un escrito al Ayuntamiento ofreciéndose para su colaboración más entusiasta, con un toque de atención por la deuda que Valencia tenía con tan ilustre hijo, cuyo busto para el fin propuesto se guardaba en el Museo de Bellas Artes desde hacía años.

Sin embargo no sería hasta el 9 de marzo de 1932 cuando se procedió a colocar la primera piedra para un monumento proyectado por Francisco Mora a situar entre el Asilo del Carmen y la “Casa dels bous”, el mismo lugar donde el pintor creara el famoso cuadro “Triste herencia”. La decisión fue aprobada por unanimidad el 15 de febrero, siendo presidente de la Comisión al efecto el señor Durán y Tortajada, fijando el plazo de seis meses para su inauguración.

No fue así y el alcalde señor Lambies, meses después,  anunciaba que por problemas económicos la construcción del monumento estaba paralizada al no haber presupuesto para su ejecución en aquel año. Tuvo que pasar otro ejercicio para que el concejal Durán y Tortajada anunciará en las primeros días de agosto de 1933 que a finales de verano, probablemente, se estaría en condiciones de inaugurar el proyecto de Mora con el busto en mármol de Benlliure.

Mediados septiembre era, por fin, una realidad el recuerdo monumental al pintor Sorolla en la playa de la Malvarrosa -al mismo tiempo que la prensa se hacía eco de la llegada de los restos de Blasco Ibáñez para el mes de octubre- aunque para su inauguración se tuvo que esperar al último día del año. 

Las provincias del 20 de diciembre, anunciaba para el día 31 a las doce de la mañana la inauguración del proyecto que el Círculo de Bellas Artes había puesto en marcha diez años atrás.

jueves, 28 de diciembre de 2017

EL CAMPANARIO DE SAN BARTOLOMÉ


2006 - Ha trascendido que existe un proyecto bastante reservado. Se sabe que actualmente están en conversaciones y hay cierta discusión entre algunas instituciones tratando el tema del derribo definitivo de la torre campanario de San Bartolomé, situada al principio de la calle de Serrans.

Hay que recordar que esa torre formó parte de la iglesia de su título que fue derribada tras la guerra, quedando sólo su campanario.

La principal argumentación es su mal estado y que en su lugar se construiría un edificio con forma de torre, de estilo neogótico, que albergaría dependencias oficiales. 

Con ello desaparecería definitivamente cualquier vestigio de la antigua iglesia de San Bartolomé.

martes, 26 de diciembre de 2017

EL CARGUERO NAVACERRADA ENCALLÓ EN LA PLAYA DE PINEDO

Foto de Esteban Gonzalo (1981)

Un fuerte vendaval arrastró el 29 de diciembre de 1980 al carguero Navacerrada y lo encalló en la playa de Pinedo. Previamente un vecino avisó a las cinco de la mañana, supongo que a la policía, que había un barco a la deriva. Al amanecer los bomberos consiguieron lanzarle unas amarras, y por ellas, mediante una argolla y un cinturón pudieron rescatar a los 12 marineros y su capitán junto con sus enseres.

El temporal interrumpió de ese modo la singladura del mercante entre los puertos de Tarragona y uno de Argelia, país a donde llevaba cuatro hospitales de campaña para los damnificados del terremoto que el 10 de octubre de ese año asoló, principalmente, la ciudad de El Asnam. Movimiento sísmico que con diferentes intensidades llegó a Valencia, Jaén, Murcia y Granada.

Construyeron una escollera, llevaron una grúa de 70 Tm., y comenzaron el 12 de febrero la descarga de lo que transportaba el buque, para enviar en otro barco los hospitales hasta su destino, y al liberarlo de peso intentar reflotarlo, lo que no consiguieron al estar muy anclado en la playa y ligeramente escorado.

Por ello, a finales de marzo de 1981 las autoridades marítimas decidieron desguazar. Sin embargo, pasaban los meses y el barco continuaba en la playa a merced de saqueadores con el añadido de un problema de salud pública por comida putrefacta en su interior y gasoil en sus depósitos de carburante, según denunciaba el diario Levante el 10 de mayo. Por ello en el mes de julio fue vaciado y desmantelado. Desapareció el peligro pero también una atracción para visitas familiares, como se aprecia en la fotografía tomada en marzo de 1981.

Ocurrió en un temporal muy fuerte que duró tres días y ocasionó un muerto en Altea y otro en El Campello. 

Texto de Esteban Gonzalo Rogel                                 
  

domingo, 24 de diciembre de 2017

EL SÓTANO DEL MERCAT CENTRAL


Archivo Municipal

1935 Ca. - En los días previos a la Navidad de los años cincuenta no era este, precisamente, el aspecto que presentaba el sótano del Mercado Central que por lo que se observa en la foto no debía de hacer mucho tiempo de cuando su inauguración en 1928.

La década de los cincuenta se correspondió con los años de las estrecheces y las restricciones de luz, con los zapatos de media suela y los pantalones con remiendos, con los litines en la mesa y la zarza como refresco, mientras un vaso de Jumilla calentaba el cuerpo en la barra de un bar. El Rioja aún no había llegado a sus anaqueles, aunque el racionamiento había pasado al olvido, desaparecido en el año de 1952. 

Sin embargo, con la llegada de las fiestas navideñas y con ellas la noche de Nochebuena y la comida de Navidad, había que estirar de la manga al calor de la familia que se reunía con larga sobremesa afinando villancicos que siempre eran los mismos.

El suministro de gallinas y pavos vivos más algunas que otras viandas estaban gustosamente garantizados en los bajos del Mercado Central, donde también se ofrecían las zambombas y los “carrancs”.

Papadas y crestas rojas competían exultantes unas con otras ante los clientes que asistían con sus cestas de mimbres dispuestas para la mejor oferta a pesar de unos bolsillos que tanto en cuanto llegaba la Nochebuena estaban esquilmados.

Y pese a ello, aún había que hacer un aparte para las estrenas, en especial las de los padrinos a sus ahijados: una costumbre ya sin arraigo fustigada en su olvido. 

La cuesta de Enero presentaba sus primeros pasos.

viernes, 22 de diciembre de 2017

SORTEO DE NADAL

Archivo RND - J. Baum

1934 - Ante las fiestas de Navidad, ya derribado el viejo Ateneo, en su solar, el Ayuntamiento sólo permitió la instalación de unas pocas casetas para la venta de objetos navideños, cuando se había desestimado la de un carrousel en sesión municipal llevada a cabo en el pasado mes de noviembre, siendo de mayor alcance la declaración de caducadas las autorizaciones concedidas en solares propiedad del Ayuntamiento, con mención expresa de uno de ellos situado en la calle San Vicente 84, donde se había derribado el Hotel Oriente que venía ofreciendo pensión diaria por 11 pts.

A Don Ramón Vidal, dueño del establecimiento, le molestó y mucho esta decisión, y no porque tuviese algún derecho a ello, pues una vez desaparecido su hotel quedaba al libre albedrío municipal cualquier decisión de otorgamiento del uso privado. Sin embargo, había presumido de esa posibilidad ante su paisano Toni Beltrán, de Alcublas, para la utilización del solar de forma temporal y ante las fiestas navideñas como previsión para los gastos festivos que se les avecinaba.

Y aunque el día se presentaba frío, los dos amigos, tras un buen almuerzo en Los Caracoles de la plaza Lope de Vega, después de haber dado cuenta de un par de barrales de Valdepeñas, a la espera del tranvía, se consolaban del doble infortunio al no haber sido agraciados por el sorteo de la lotería ya finalizado. En cambio, el dueño del bar que hacía unos minutos habían abandonado, se había visto agraciado con un quinto premio del sorteo.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

LAS SEIS PASARELAS DE PONT DE FUSTA.

Colección Diez Prosper - Anónimo

Entre los históricos puentes de Trinidad y Serranos seis pasarelas para peatones se sucedieron entre el 19 de agosto de 1892 y el 9 de marzo del 2012. Las cinco primeras para facilitar, principalmente, el desplazamiento entre el centro histórico de Valencia y la estación de la Sociedad Valenciana de Tranvías (SVT), la posterior Pont de Fusta, que fue abierta al servicio público el 8 de julio de 1892 junto con la línea hacia El Grao y el tramo hasta la antigua terminal Marxalenes. Cantidad de pasos para peatones sin contar las instalaciones provisionales tras las riadas y para construir la actual pasarela.

 La primera pasarela, totalmente de madera, tuvo corta vida, ya que el 3 de junio de 1893 fue sustituida por otra más consistente, con armazón metálico, tablones de madera como pavimento y toldo, como la anterior, para proteger de las inclemencias del tiempo a los viandantes. Fue destruida por la riada del 10 de noviembre de 1897, lo mismo que les sucedió a las sucesivas reconstruidas en las avenidas del 28 de septiembre de 1949 y del 14 de octubre de 1957. Tenían una apariencia endeble, pero su delgada estructura metálica, que facilitaba el paso del agua, y la ayuda del puente de Serranos que frenaba la furia de la corriente, las hizo resistir numerosas crecidas del Turia y sólo fueron arrancadas por las furiosas riadas mencionadas.

Archivo Municipal

En 1892 la SVT resaltaba que además de evitar mayor caminata a los viajeros, en poco más de tres minutos y sin sufrir las molestias del sol, éstos podían trasladarse desde la calle San Lorenzo (actual Muro de Santa Ana) al tren (Ventura Vidal, noviembre 1945 en Valencia Atracción).


Pont de Fusta - 1948

Después de las riadas de 1957, hubo una pasarela militar hasta que Pedro Gual Villalbí, Ministro Delegado permanente pro reparación de daños de Valencia, inauguró el 4 de julio de 1960 el nuevo puentecito cuyo coste fue asumido por el Plan de Adopción. Era de hormigón armado, 150 metros de longitud, 4’50 m. de anchura y transversal al cauce del río, no como las antecesoras que fueron construidas en sentido oblicuo y como recta prolongación de la actual calle Muro de Santa Ana.   

Pont de Fusta - 2011

Es la que duró hasta que comenzaron su derribo el primero de junio del 2011 para que en su lugar la empresa municipal Aumsa construyera, con un presupuesto de 10 millones de euros, el puente que reemplazó  desde el 18 de febrero del año siguiente al puente de Serranos para la circulación de vehículos, y una pasarela para peatones, inaugurada el 9 de marzo del 2012, con alma de hormigón pero con pavimento y barandillas de madera de teca en recuerdo de las anteriores a 1957. Volvió el tableteo de antaño, que era muy perceptible cuando los viandantes iban “a tota virolla” al ver, con buena vista en el reloj de la estación o en el suyo de bolsillo, que faltaban pocos minutos para la salida de su tren. Por ello también era conocido como “El Pont de les Corregudes”.

 Dijeron en 2012 que cada día 10.000 viandantes, usuarios del tranvía y vecinos de los barrios cercanos a ambos lados del actual Jardín del Turia, volverían a pisar madera en la nueva pasarela Pont de Fusta. Posiblemente le añadieron el que fue su histórico tableteo tras el éxito del ensayo diez años antes en el Puente de las Flores. 

Hasta la riada de 1949 en Valencia hubo dos pasarelas con tablones para el paso de peatones, la de Campanar o Del Patronato y la de Pont de Fusta, así como la zona para viandantes del puente de hierro de Nazaret. Éste no fue repuesto, ya que desde 1931 estaba el nuevo puente de Astilleros, y la de Campanar fue reemplazada por una similar a la de Pont de Fusta de 1960 y continúa en servicio.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 18 de diciembre de 2017

EL CRIT DEL PALLETER EN PARTICIPACIONES DE LOTERÍA DE NAVIDAD DE TRES FALLAS


El famoso óleo sobre lienzo de 154 x 205 cm., que pintó en 1884 el valenciano Joaquín Sorolla, fue reproducido a escala reducida en las papeletas de lotería para Navidad de tres comisiones falleras: la Falla Zapadores en 1972 y las de Cádiz-Denia y Les Forques (Tres Forques-Cuenca-Pérez Galdós) en el año siguiente. En cada una la participación en el sorteo era de 20 pesetas. Fueron realizadas por la Imprenta Villanueva de la calle Dos de Abril nº 41 de Valencia, industria gráfica que desapareció hace muchos años.  

Pintura de gran formato, también titulada “El Palleter declarando la guerra a Napoleón”, con la que Joaquín Sorolla consiguió de la Diputación Provincial de Valencia una pensión para viajar a Roma y perfeccionarse.



Reproduce pictóricamente el momento cuando Vicent Doménech, conocido como El Palleter por vender, principalmente, pajuelas impregnadas de azufre para facilitar el encendido de los hornillos caseros, declara la guerra a Napoleón el 23 de mayo de 1808 en la entonces Plaçeta de les Panses, actual de la Compañía, tras enterarse de los luctuosos hechos de los días 2 y 3 del mismo mes en Madrid cuando sus habitantes se rebelaron contra la ocupación napoleónica. Hizo girones su faja roja y los repartió entre los presentes excepto uno de mayor tamaño que puso en una caña y enarboló como bandera.

Vicent Doménech nació en Paiporta en 1783 y se trasladó años después a Patraix, hasta 1870 municipio independiente, con su familia.



Mantienen viva su memoria: una placa en la plaza de la Compañía, una calle en el barrio de La Pechina y una escultura en bronce, en actitud gallarda y sobre basamento de piedra, que está desde 1966 en un recoleto jardín junto a las torres de Quart y un corto tramo de la muralla medieval.   

En el cuadro no hay uniformes militares, todos son civiles de condición humilde.

Esta pintura se puede admirar en la antesala del despacho del Presidente de la Generalidad Valenciana.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel.
Fotos: Archivo Esteban Gonzalo

sábado, 16 de diciembre de 2017

LAS TORRES DE LA ALAMEDA


Torre de San Felipe
Archivo Municipal

Tras la guerra de Sucesión la ciudad quedó mermada en lo económico y el aspecto que ofrecía era desolador en especial en la zona de Alameda que por su proximidad al Palacio del Real, el intendente Rodrigo Caballero, Corregidor y a su vez a cargo de las rentas y arbitrios del Reino de Valencia, tomó la decisión de su embellecimiento y replantación del arbolado con un nuevo diseño para el paseo.

Torre de San Jaime
Archivo Municipal

Su ornato fue la primera gran obra pública de la casa borbónica que se vio caracterizada con la construcción de un nuevo óvalo a la salida del paseo ante el puente del Mar y la construcción de dos torres gemelas a su inicio, situadas en sus flancos, que serían denominadas como “de los guardas” con la pretensión de dotar a la Alameda de un carácter más suntuoso, a la altura del palaciego muy próximo, con el resultado de que a quienes más iba a contentar por su disfrute era a la clase pudiente, mientras que para el pueblo llano poco o nada representaba.

Las torres fueron construidas muy rápidas y un año después de su inicio, en 1714 ya se conocían con los nombres de San Felipe y de San Jaime, siendo destinadas a dar albergue a los cuidadores del entorno vegetal, en una reforma de la Alameda que no finalizará hasta mayo de 1716.

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