sábado, 10 de febrero de 2018

EL FENIX

Archivo Municipal

Semanario aglutinador en sus páginas de la élite valenciana que llevó a cabo una labor erudita en favor de la historia, las costumbres, la literatura y las artes, sobre todo con el valioso concurso de Vicente Boix Ricarte (1813-1880), siendo uno de los periódicos que mayor influencia han ejercido en el movimiento literario valenciano, impregnado del romanticismo imperante de la época, tal como señalara Luis Tramoyeres Blasco (1880). Comenzó a publicarse el ocho de junio de 1844, con el subtítulo “Periódico universal, literario y pintoresco", en entregas dominicales de ocho o seis páginas, compuestas a dos columnas, que salían de la imprenta de Benito Monfort, que debió ser además su primer editor y propietario. Publicando su número 17, el 28 de septiembre.

ADUANA DE VALENCIA

"Junto á la puerta llamada del Mar, y al frente del hermoso paseo de la Glorieta, se levanta un edificio de elegante y suntuosa arquitectura, coronado con la magnífica estatua del gran rey Carlos III. Esta lujosa obra se destinó desde su construcción para servir de aduana, pero en ella estuvieron colocadas durante muchos años todas las dependencias y oficinas de administración del estado, habitando además sus respectivos gefes en cómodas y espaciosas habitaciones. 

La antigua aduana ocupaba una pequeña plazuela mas larga que ancha, que había junto á la puerta del Mar enfrente de la ciudadela, llamada antes casa de las Armas. En aquella plazuela vivían los canónigos Zapata y Carróz; y á espaldas de estas casas había una que servia de horno á los religiosos trinitarios, y al extremo de ellas existía un callejón sin salida, llamado de la Таleса, en el cual solo á una parte había casas inhabitadas por su lobreguez.

Derribáronse estas casucas, y de la aduana antigua solo queda pegado á la muralla algún trozo, que hoy sirve de almacén de fortificación. 

El intendente, que lo era entonces D. José de Aviles, elevó á S. M. el plan de la nueva aduana, y aprobado en Madrid se dio principio á la obra en 17 de Abril de 1758 , bajo la dirección de Felipe Rubio, albañil, y Tomás Minér, cantero, naturales y vecinos de Valencia. 

La longitud de esta obra regia es de doscientos ochenta y tres palmos: su latitud de doscientos doce, y de cien palmos valencianos su elevación. El escudo de las armas reales que se ostentan en la fachada principal es de veinticuatro palmos valencianos, contados desde el toisón hasta la cruz de la corona. 

La magnífica estatua del señor rey D. Carlos III tiene diez y siete palmos de altura, ocho de latitud y seis de grueso; á su mano derecha está colocada una estatua que representa la justicia, y á la izquierda otra que manifiesta la prudencia. La piedra de las estatuas y del escudo es de la cantera de Barcheta, cerca de Játiva. El peso de la que se cortó para la estatua del rey se calculó en dos mil arrobas, y para su conducción se desbastó y bosquejó en la misma cantera, quitándola como unas ochocientas arrobas de su mole: y de este modo pudo conducirse a Valencia en un carro en un carro hecho con este objeto tirado por veinte pares dé mulas.

Descargóse junto á la misma aduana, donde se armó el taller y se puso en perfección por D. Ignacio Vergara, valenciano y de la academia de san Carlos. Pagáronle ochocientos pesos por la estatua del rey; mil por las de las virtudes, y cuatrocientos por el escudo de las armas reales. Hoy sirve este suntuoso edificio para fábrica de cigarros. 

Destinado como queda dicho para fábrica de cigarros , no hace mucho que fue teatro de una horrorosa catástrofe, que el pueblo de Valencia contempló lleno de terror, y cuyas circunstancias son bien conocidas. Asegúrase, sin embargo, que la aduana volverá á su primitivo estado, trasladándose la fábrica de cigarros al gran monasterio de san Miguel de los Reyes: pensamiento que no podemos dejar de aplaudir; pues en este caso se trasladará la audiencia al lujoso edificio del Temple. 

A propósito de esta traslación, no podemos menos de recordar la necesidad de conservar la casa que antes se llamó de la Diputación, y ahora acupa la audiencia. Su mérito artístico, sus magnificas pinturas al fresco, obra de Cariñena y de Peralta, y sobre todo sus recuerdos históricos, deben impulsar á todos los apasionados por las artes el deseo de conservar este y otros monumentos le nuestra antigua grandeza valenciana. Las columnas de nuestro Fenix contienen estensas descripciones de algunos de ellos, y seria sensible que muchos, ó se perdieran completamente ó se vendieran por mezquino precio, en una época en que el gusto ha inspirado á los gobiernos de todas las naciones cultas el deseo no solo de conservar los antiguos monumentos, sino de repararlos también, dando con esto una insigne prueba de civilización y de verdadero progreso. 

Valencia entre las capitales de la monarquía española encierra en su territorio muchos edificios, cuyo mérito artístico es la admiración de los inteligentes; y si la mano de la destrucción ha derrumbado ya gran número de estos preciosos restos, tiempo es ya también de salvar los pocos que nos restan, siquiera por respeto á la gloria de nuestros mayores".

Texto de El Fenix - 05/10/1845

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