sábado, 16 de diciembre de 2017

LAS TORRES DE LA ALAMEDA


Torre de San Felipe
Archivo Municipal

Tras la guerra de Sucesión la ciudad quedó mermada en lo económico y el aspecto que ofrecía era desolador en especial en la zona de Alameda que por su proximidad al Palacio del Real, el intendente Rodrigo Caballero, Corregidor y a su vez a cargo de las rentas y arbitrios del Reino de Valencia, tomó la decisión de su embellecimiento y replantación del arbolado con un nuevo diseño para el paseo.

Torre de San Jaime
Archivo Municipal

Su ornato fue la primera gran obra pública de la casa borbónica que se vio caracterizada con la construcción de un nuevo óvalo a la salida del paseo ante el puente del Mar y la construcción de dos torres gemelas a su inicio, situadas en sus flancos, que serían denominadas como “de los guardas” con la pretensión de dotar a la Alameda de un carácter más suntuoso, a la altura del palaciego muy próximo, con el resultado de que a quienes más iba a contentar por su disfrute era a la clase pudiente, mientras que para el pueblo llano poco o nada representaba.

Las torres fueron construidas muy rápidas y un año después de su inicio, en 1714 ya se conocían con los nombres de San Felipe y de San Jaime, siendo destinadas a dar albergue a los cuidadores del entorno vegetal, en una reforma de la Alameda que no finalizará hasta mayo de 1716.


jueves, 14 de diciembre de 2017

EL HOMBRE DE SAMBOROMBÓN, LA PERLA DE LA COLECCIÓN


Archivo Municipal


1920 Ca. - La visita al Museo Paleontológico de Valencia situado en el Almudín era de visita obligada en los años juveniles asociada a la clase de Ciencias Naturales, al igual que al Jardín Botánico con el “deber” de recoger hojas en sus diferentes especies, fueran carnosas, nerviosas, lanceoladas, acorazonadas, etc.

Sin embargo, ante los  huesos de múltiples especies, cráneos, esqueletos, animales fosilizados  nada había que coger: tan sólo observar y tomar notas de cuanto llamaba nuestra atención para el posterior relato con la pretensión del sobresaliente.

Pero la “perla de la colección” junto a la fascinación del megaterio era un esqueleto  humano fosilizado que había llegado a Valencia en 1889 desde Argentina de la mano del ingeniero Rodrigo Botet tras su paso por Sudamérica. Datado en un principio de la Era Terciaria, fue conocido como el hombre de Samborombón: un arroyo del sur de Buenos Aires.

Pronto surgió la polémica, pues al comienzo del siglo XX el catedrático Eduardo Boscá se reafirmaba en la datación, mientras que el médico Faustino Barberá, junto a estudiosos jesuitas, situaban al esqueleto en el cuaternario en su reconocimiento como Homo Sapiens.

La polémica se mantuvo durante un par de décadas, participando en la misma otros prestigiosos profesores. Las motivaciones religiosas ocuparon el centro del debate, mientras que Eduardo Boscá iba abandonando la idea de que “la perla de la colección” perteneciera a época tan antigua.

martes, 12 de diciembre de 2017

LA PRIMERA FALLA DE LOS FERROVIARIOS DE VALENCIA

Archivo Falla Ferroviaria

1931 - La imagen del tren ha sido frecuentemente utilizada para satirizar costumbres, proyectos cuya realización se eternizan y hechos de diversa índole. Según las crónicas, la pionera fue en 1884 la comisión de la céntrica plaza de la Reina de Valencia, a la que siguieron otras en 1912, 1923 y un largo etcétera que sería prolijo enumerar.

A los ferroviarios que les apetecía ser falleros se apuntaban a una comisión de las muchas que había en Valencia, pero con el auge de la fiesta en el siglo veinte y la llegada de trenes falleros a partir de 1927 promovidos por la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo, los trabajadores de la Compañía del Norte sintieron el gusanillo de tener falla propia.

El primer intento lo realizaron en 1931 con el lema “Tot lo mon viatja” que materializó en monumento efímero el artista Antonio Just Gimeno, quien tuvo que ser ayudado por el personal de Material y Tracción para que estuviera terminada para el día de la plantá en el patio de coches de la Estación del Norte. Encima de una locomotora de vapor había un gran ninot con una maleta abierta de la que salían pequeños muñequitos representando a viajeros de numerosas procedencias, y delante una mujer alada simbolizando el progreso. Plantaron fuera de concurso y los actos programados por la comisión estuvieron amenizados por la banda de música de Tabernes de Valldigna, dirigida por José Tormo, quien compuso un pasodoble dedicado a la falla.

Ya en época de Renfe los ferroviarios de la Estación del Norte lo intentaron en 1944, 1948 y 1961, con buenas fallas y éxito de reconocimientos pese a plantar fuera de concurso, pero tuvieron que esperar a 1972 para que llegara la continuidad y en la sección especial hasta 1991, año en el que estuvo a punto de desaparecer la comisión al desalojarlos Renfe de las dependencias donde tenían su sede desde el año 1972 y dificultarles la venta de lotería a toda España, que era su principal fuente de financiación. Pero La Ferroviaria, oficialmente Bailén-Xátiva, resistió, se abrió al barrio y para acomodarse a modestos presupuestos descendieron varios peldaños en el escalafón de secciones falleras. Actualmente es un colectivo con amplia representación de actividades laborales además de ferroviarios de Renfe y FGV.

Su falla de 1973, construida por el artista José Martínez Mollá con el lema “Publicitat” y aludiendo al exceso de publicidad televisiva, acaparó el máximo galardón fallero junto a otros muy importantes premios del Ministerio de Información y Turismo, del Círculo de Bellas Artes y de otras entidades.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel


domingo, 10 de diciembre de 2017

CONDE DE ALTEA, MÁS QUE UNA CALLE

Archivo Municipal

1923 - D. José Jorro Miranda (1874/1950), patricio valenciano, jurista, que dedicado a la política con el Partido Conservador, alcanzó gran relevancia merced a sus altos nombramientos en diferentes legislaturas, hasta ser nominado como Ministro de Trabajo que le llevó a representar a España en la Oficina Internacional del Trabajo. En su estado embrionario, estaba llamada al logro, junto a la Sociedad de Naciones, de un mayor beneficio para los hombres de todos los pueblos y de todas las razas, bajo el lema inequívoco del bien común, la armonización entre los intereses del capital y del trabajo, y el deseo manifiesto de que  al fusionarse ambos elementos tenga un lógico corolario: la utilidad.

Sin embargo, y pese a su gran dedicación para estos deseados frutos tras el paso del tiempo, pues en sus inicios su labor fue de la siembra, el Conde de Altea, desde su despacho con los retratos del llorado Dato, de Silvela, del nunca olvidado Canalejas, de Burgos y Mazo, junto a otros prestigiosos políticos, se manifestaba con estas palabras:

“¿Interesará a los lectores lo tratado en la reunión del Consejo de la Oficina Internacional del Trabajo? A decir verdad, yo voy dudando de ello, porque todo nuestro entusiasmo, cuando acudimos a las deliberaciones, se estrella con la apatía del pueblo español, que solo se preocupa de su presente, prescindiendo en absoluto de cuánto afecta al porvenir.

Llevamos 17 reuniones y creo que está de ahora es la segunda o tercera vez que un periodista acude a mí en demanda de información sobre lo tratado, y es lástima que así sea porque la oficina es algo que afecta muy directamente a la vida de los pueblos." 

Así se expresaba en 1923 el Conde de Altea ante los preparativos de la próxima reunión a celebrar en Ginebra en el mes de Octubre con el objetivo de mejora de las condiciones laborales establecidas en el Tratado de Versalles de 1919 tras la I Guerra Mundial.

viernes, 8 de diciembre de 2017

UN ATRACO AL BANCO ESPAÑA

Edificio de la plaza de la Congregación, hoy San Vicente Ferrer, 
donde estaba el Banco de España.

El lunes 11 de mayo de 1918 fue inaugurada la Sucursal del Banco de España en Valencia situada en la calle de las Barcas. Fue el día anterior, desde su anterior emplazamiento de la Plaza de la Congregación, cuando mediante grandes carros se había procedido al traslado de la documentación de los clientes y valores de toda índole con el necesario despliegue de las fuerzas de la Guardia Civil estratégicamente colocadas a lo largo de todo el trayecto.

Pero no fue esta la primera ocasión que la entidad bancaria tuvo que recurrir al concurso de la Benemérita. Cuarenta y siete años atrás, en 1871, unos ladrones con osada profesionalidad, habían planeado el asalto de la cámara de la caja a la que llegaron a través del subsuelo. Desde una planta baja alquilada de la calle de las Barcas, excavaron una galería por la que accedieron al alcantarillado.

A través de éste, que seguía el curso de la calle Comedias, alcanzaron la plaza de la Congregación, donde iniciaron una nueva galería para situarse bajo el banco, a la altura de la cámara a la que accedieron tras perforar un metro de hormigón donde se hallaban ocho millones de reales.

Pero no estaban solos; la Guardia Civil, previamente avisada, les esperaba.  A su llegada se inició un tiroteo contra los ladrones que en número de diez había planificado el robo, precisamente en la noche festiva de San Vicente Ferrer para aprovechar el ruido de la fiesta.

En el asalto cayó herido de bala y bayoneta uno de los bandoleros, huyendo el resto con una cantidad mínima de dinero que fue recuperada en gran parte por la acción de los civiles al “cantar“ el detenido, lo que permitió la detención de todos los ladrones.

El ruido producido por la acción perforadora de los ladrones durante los 51 días de trabajos tuvo la culpa al llamar la atención a los vecinos que pusieron en conocimiento a la autoridad de tan extraño suceso.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

BLASCO IBÁÑEZ PREFIRIÓ LA DE CAJEROS


Archivo Municipal

El Sr. Samper como Alcalde de Valencia y con la aprobación de la corporación había decidido que la plaza de la Reina fuese rotulada con el nombre de Blasco Ibáñez, el insigne patricio valenciano que estaba llevando el nombre de la ciudad por el mundo entero a través de su obra literaria, que sería con mayor difusión pocos años después a gracias a la fascinación del cinematógrafo.

La ocasión para su rotulación fue cuando su visita a Valencia en 1921, en clamor de multitud y con múltiples festejos en su honor.

Sin embargo, y a petición del homenajeado, no fue la plaza de la Reina donde se colocó la lápida obra del artista Benedito, sino en la plaza de Cajeros, donde asistió al acto el mismo Blasco Ibáñez expresando con estas palabras la razón de su petición, abarrotada por  sus partidarios:

Yo he pedido el mudar el nombre a la plaza de Cajeros… cuando yo nací, no existía la plaza de la Reina, en cambio sí la plaza de Cajeros. Recuerdo perfectamente que en esa misma casa donde habéis colocado la lápida, hice mis primeras armas como periodista en el periódico La Bandera Federal, cuya redacción estaba situada en el segundo piso de dicha casa”.

Al terminar su discurso se dio por  terminado el acto que había comenzado a la doce con la lectura del acta municipal por el secretario del Ayuntamiento Sr.  Jiménez Valdivieso, quien a los sones de los clarines y timbales y en medio de una gran ovación, descubrió la lápida.
  

lunes, 4 de diciembre de 2017

LA PRIMERA PIEDRA EN EL COTTOLENGO DEL PADRE ALEGRE

Colección privada de José García del Real Castells

En realidad la primera piedra vino de la mano de San José Benito Cottolengo, fundador de un centro dispuesto para personas con discapacidades físicas fundado en 1832 en Turín, del que tuvo conocimiento el Padre Alegre en los últimos años de su vida.

En su visita a la ciudad italiana, el padre jesuita quedó tan impresionado por la obra que quiso fomentar su labor en España, siendo en Barcelona en 1932 el lugar del primer centro hospitalario -que por su fallecimiento dos años antes no llegó a conocer- que sería gobernado por las Hermanas Servidoras de Jesús, tras haber sido fundada su Congregación en 1939, extendiéndose el centro asistencial por Valencia, La Coruña, Alicante, Madrid, Colombia y Portugal.



Colección privada de José García del Real Castells

En Valencia tomó el nombre de Hospital de Incurables de la Milagrosa, popularmente conocido como el Cottolengo del  Padre Alegre, situado en el Palacio de los Raga de la calle Baja 33, del barrio del Carmen, una vez terminada la guerra civil, y que tras su acondicionamiento fue puesto en servicio en 1943. 

Por aquel entonces el centro albergaba a unas sesenta enfermas incurables no infecciosas. La riada de 1957 asoló la popular barriada quedando muy deterioradas sus instalaciones por lo que se tomó la decisión de su traslado a la zona de Benimaclet. 

Las obras se iniciaron de inmediato para un centro ya conocido como el Cottolengo del Padre Alegre que acogió a las primeras enfermas en 1958.

La foto nos indica el momento de la colocación de la primera piedra, instante en el que podemos a observar a D. José García del Real, hombre entusiasta en su cometido y gran prócer de las nuevas instalaciones en Benimaclet, que con gran mérito logró un nuevo centro, próximo a cumplir sus primeros sesenta años de vida a cargo de las Hermanas Siervas de Jesús en su atención a las mujeres discapacitadas, tal y como observamos en la otra imagen que recoge un momento del Cottolengo.

Bibliografía: El Barrio del Carmen de Rafael Solaz.

sábado, 2 de diciembre de 2017

MULTITUDINARIA RECEPCIÓN AL FÉRETRO CON LOS RESTOS DEL TORERO MANUEL GRANERO EN LA ESTACIÓN DEL NORTE.

Foto de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Colección José Huguet.

1922 - En la centenaria historia de la Estación del Norte ha habido multitudinarias despedidas y llegadas, unas alegres y otras tristes. A las segundas pertenece la foto de la gran manifestación popular para recibir la mañana del día 9 de mayo de 1922 el féretro con los restos del torero valenciano Manuel Granero Valls, fallecido dos días antes en la plaza de toros de Madrid, donde lo corneó brutalmente el astado Pocapena.

Acudieron numerosas entidades, entre ellas comisiones falleras, destacando en el centro de la imagen el cartelito de la Falla Doctor Collado, la número 3 del censo de la Junta Central Fallera, que en el año 2019 cumplirá 150 años.

El féretro con el cuerpo embalsamado del torero fue colocado en un furgón, que convirtieron en capilla ardiente y engancharon al correo-expreso que salió de la estación de Atocha de Madrid a las 21:35 horas del día 8 con llegada oficial a la estación del Norte de Valencia a las 9 de la mañana del día siguiente.

Manuel Granero Valls nació el 4 de abril de 1902 en el seno de una familia burguesa del barrio Velluters, estudió música llegando a ser, según sus biógrafos, un virtuoso del violín, pero pudo más su pasión por el toreo.

Está enterrado en el cementerio general de Valencia en un grandioso mausoleo obra del escultor José Arnal, y en la explanada de acceso a la plaza de toros una escultura de Antonio Sacramento recuerda el 75 aniversario dela muerte del torero valenciano.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 30 de noviembre de 2017

LO QUE FUE EL PASO A LA MORERÍA

Archivo Rafael Solaz - 1900 Ca.

En el año 1400 la muralla cristiana ordenada por el rey Pedro el Ceremonioso estaba concluida. Hacía dos años que las torres de Serranos habían finalizado sus obras, construidas con piedras de Alginet, Benidorm y Rocafort, bajo la dirección del arquitecto D. Pedro Balaguer.

Así pues, la ciudad contaba con dos murallas: junto a la nueva, la anterior musulmana de la que se conservaban gran parte de sus tramos. De esta guisa, los antiguos arrabales extramuros quedaban en el interior del nuevo cerco, pero aislados del centro de la ciudad, por lo que era de necesidad abrir pasos en la muralla del siglo XI mandada construir por  Abd al Aziz, nieto de Almanzor, para su mejor comunicación con los barrios más concurridos.  El "trencat", que daba paso al mercado, sería el origen de la actual calle Trench, dice la leyenda.

El “barrio de la morería” y por su densidad necesitaba de una conexión más directa, y las puertas de Bab al Qantara y Bab al Hanax no eran suficientes para el ir y venir de sus habitantes al centro de la ciudad de forma directa.

Por esta urgencia fue cuando en 1400 se abrió el portal que debe su nombre a la proximidad de la “Casa Procura del Real Monasterio de Santa María de la Valldigna”, lugar donde los monjes cistercienses ejercían su labor administrativa, o como de residencia en ocasión de su estancia en la ciudad, cuando se trasladaban desde su priorato de Simat. 

Paso que llega a nuestros días con su nombre, tuviera o no puerta: El Portal de Valldigna, siempre tan entrañable como evocador.

martes, 28 de noviembre de 2017

LA CASA DE LAS CORONAS



Archivo Municipal
Con la colaboración de Pep Valencia

La señorial plaza de Alfonso el Magnánimo tiene su origen cuando el Mariscal Suchet, desde su puesto en plaza, tomó la decisión de construir la Glorieta ante el Palacio de la Aduana llevada a cabo años después por el General Elio.

Ya mediados el siglo XIX se tomó la decisión de esponjar aún más la zona con los derribos de una pequeña retícula urbana que albergaba ochenta y cuatro casas. Nació entonces con el nombre de la plaza de la Aduana, popularmente conocido como el jardín del Parterre, como mención del lateral del palacio arriba citado, que después sería fábrica de tabacos, siendo numerosos los cambios en su rotulación.


Archivo Municipal

En la plaza, cuando su nombre era el de la Milicia Nacional, se hallaba una casa, ya en la calle Poeta Quintana, con su huerto, que fue reedificada hacia 1846 con el nombre de “Casa de la Coronas”, que tomaba el mismo por las seis coronas en lo alto de su remate. Se sabe de ella que su huerto albergó desde 1776 la estatua de San Pascual Bailón que había sido derribada por una riada, lo que hace suponer su función como almacén municipal. Tras su restauración, el 9 de julio de 1782, el santo fue nuevamente colocado en su casilicio del Puente del Mar. 

Curiosamente, en el plano de Tosca de 1704, aparece una casa con el mismo emplazamiento en la que se observan seis almenas.

Casa de abolengo que perteneció a D. Juan Cervellón, fue propiedad de los Condes de Trigona en 1909 quienes tras tomar morada comunicaron a sus amistades su nuevo domicilio de Poeta Quintana 1, mediante elegantes tarjetas.

Archivo Municipal

Casa de las Coronas, que junto a su vecino edificio de elegante porte, fueron derribado años después de la riada de 1957, ya en los sesenta, cuando presentaban el aspecto que vemos en las imágenes de los años cuarenta. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

PRIMERA PIEDRA EN LA CASA DE LA MISERICORDIA


En el año 1671 continuaban las obras en lo alto del Miguelete para construir una nueva espadaña, en esta ocasión de piedra, toda vez que la anterior de madera se había quemado tras unos fuegos artificiales en ocasión de un festivo y regio acto celebrado en 1657. La lentitud de la obra venía dada por la dificultad para subir los bloque de piedra por la empinada y estrecha escalera de la torre campanario.

Mientras tanto, el 4 de enero del mismo año, el Arzobispo de Valencia Don Ambrosio Ignacio Espinola colocaba la primera piedra para la construcción del Hospicio de Nuestra Señora de la Misericordia.

El edificio que ya desde un principio se intuía como magnífico, situado en el antiguo barrio de la Morería, frente a la antigua mezquita de Alfaqui, convertida en parroquia y vecino a la iglesia de San Miguel, se fue mejorando con los años con importantes mejoras en los siglos XVIII y XIX.

viernes, 24 de noviembre de 2017

UN RESTO DE LA MURALLA CRISTIANA

Archivo Municipal

1950 Ca. Tras el cerco amurallado a la ciudad fundacional romana de Valentia, en el siglo XI, durante el reinado de Abd al-Aziz, se construyó un nuevo lienzo protector que en su orientación sur quedaba al capricho del brazo del río Turia que había dado a la ciudad su carácter de isla fluvial hasta entonces. La desaparición del mismo daría ocasión a la aparición de la futura plaza del Mercado y la calle de las Barcas como lugares de mayor impronta a lo largo de su recorrido, sin olvidarnos del barrio del Carmen en su inicio tras la puerta de Bab Al-Qantara, actual de Serranos.

Pedro el Ceremonioso en 1356 dio las órdenes para construir una nueva muralla cuando las guerras con Castilla, desprotegido el crecimiento urbano de la ciudad que había experimentado durante los tres últimos siglos.

La nueva muralla cristiana cumplió su misión durante cinco siglos tal y como aún puede observarse en la puerta de Quart, con sus “cicatrices de un triunfo”, en la lucha contra los franceses de 1808. Sería en el mismo siglo, en 1865, cuando un 20 de febrero se inició su derribo por la expansión de la ciudad, mientras que su carácter defensivo carecía de sentido.

De aquel cerco protector tan sólo quedan las torres de Serranos y las de Quart, y adherida a estas últimas queda un trozo de su muralla, que por su lugar ajardinado aconsejó su permanencia, como muestra de un lienzo que tras su destrucción dio lugar a la actual ronda de circulación, como primer anillo urbano que envuelve a la ciudad. 

Pequeño trozo de muralla que se observa en esta foto torno a 1950 cuando las torres se vieron sometidas a una importante restauración una vez liberadas de su función de cárcel.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

EL PRIMER SEMÁFORO EN LA CIUDAD

Archivo Municipal

1930 - Con el inicio de los treinta, inaugurado el nuevo Ayuntamiento y la plaza Castelar en su fase final de reordenación urbana, al tiempo que el automóvil iba tomando mayor presencia, se hacían necesarias las señales de tráfico para regularizar el tránsito, acostumbrado el peatón a cruzar las calles a su libre albedrío.

Un punto que merecía mayor atención por su particular trazado y de menor superficie con gran trasiego personal, era el de la plaza de la Reina, cruzada por los vehículos que llegaban tanto por la calle de San Vicente, como de la Paz, desde la Glorieta, o de la Zaragoza, que salían o se dirigían a la plaza consistorial. 

Fue el Conde de Berbedel, en voz del alcalde Sr. Maestre, quien informó en el mes de junio de la inmediata colocación de señales luminosas en el suelo de una isleta frente a la Glorieta, de cuatro postes con luz en el cruce de Paz con Comedias, y de una farola en la plaza de la Reina.

Aún no se conocía el artefacto como semáforo, pero como farola fue inaugurado el primer indicador de tráfico manipulado por un guardia urbano al lado, según la intensidad, que no era mucha, del tráfico motorizado y en especial del paso de los tranvías.

Su inauguración fue anunciada para el lunes 16 de junio y a partir de entonces la mayor dificultad para controlar el tráfico venía de los tranvías, con sus paradas arbitrarias, según denunciaba Las Provincias que se manifestaba en este sentido “Enfrente de la casa Amador, en la calle de San Vicente, hay una parada. Los que vienen de Olympia muy bien que allí paren; pero no así los que van hacia Olympia, que parando en la referida parada, constituyen un tapón que esteriliza en absoluto la labor reguladora automático-manual de la farola luminosa de la plaza de la Reina".

La foto de aquellos años nos muestra el primer semáforo instalado en la ciudad, junto al urbano para su funcionamiento.
  

lunes, 20 de noviembre de 2017

EL RELOJ DE SANTA CATALINA


Archivo Rafael Solaz - 1918

El Teniente alcalde del Distrito de Museo, D. Rafael Criado, lo tenía muy claro y nada más comenzar el año 1914 hizo llamar la atención sobre la conveniencia, más bien la necesidad, de dotar a la ciudad de un reloj que tuviera mayor visibilidad en un lugar céntrico y de máxima afluencia urbana. Puso su mirada en lo alto de la Torre de Santa Catalina.

El reloj del Miguelete, por lo contrario, al ser de visión escasa, junto a su localización en una calle corta y estrecha, daba mayor solvencia a su propuesta, que a su vez por su estado viejo y defectuoso, no hacía más que reforzar su iniciativa que en primera instancia fue aceptada por la comisión municipal.

Su instalación no implicaba más gasto que el de su instalación, toda vez que el Ayuntamiento, en 1911, había adquirido un reloj por un importe de 1500 pts que estaba a la espera de su destino.

Sin embargo, tuvo que transcurrir todo el año y no sería hasta el 22 de Diciembre de 1914 cuando el Diario de Valencia anunciaba que el reloj ya se había instalado en el campanario de  Santa Catalina, detallando que “la caja con la esfera ha sido colocada sobre un marco de piedra artificial que imita perfectamente el color y estilo de la esbelta torre”.

Fecha ésta en la que el Ayuntamiento acordó la recepción del reloj. Se acercaban las fiestas de Navidad y Fin de año y el lugar era el inmejorable para recibir a uno nuevo.

La foto de unos pocos años después nos muestra su aspecto ante uno de los puntos de mayor tránsito en la ciudad. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

PROYECTOS Y MÁS PROYECTOS, LA FALLA DEL SO QUELO DEL AÑO 1956

Archivo Junta Central Fallera

“Proyectos y más proyectos” fue el lema oficial de la falla, construida por el artista Vicente Pallardó Latorre y plantada en la plaza del Caudillo (actual del Ayuntamiento) en marzo de 1956. En la parte central había un valenciano emulando a Sansón derribando unas columnas que habían partido en dos trozos el edificio principal de la Estación del Norte. Aludía a que en pos del progreso la ciudad debía crecer y derribar lo que entorpeciera su expansión, que en el caso de la referida estación era el retranqueo de las instalaciones hacia el sur, derribar la terminal ferroviaria y en su lugar una avenida con edificios. En la misma línea estaba el estudio de ese año de la Diputación para trasladar la plaza de toros y descongestionar el tráfico, escasísimo entonces, prolongando las calles Cirilo Amorós y Ribera y posibilitando la construcción de numerosos edificios, que era lo que se perseguía, la especulación urbanística, que la falla denunciaba en la gallina de los huevos de oro y otras escenas. Especuladores a los que se les permitió derribar edificios, algunos arquitectónicamente valiosos, en esa década y en las dos siguientes.

Afortunadamente tanto la plaza de toros como la estación sobrevivieron a esa época por los grandes desastres económicos que supusieron las oleadas de frío polar en febrero de 1956, que helaron 1,5 millones de toneladas de naranjas con unas pérdidas que con todas las derivaciones redujeron en más de 22.000 millones de pesetas la renta nacional, y las riadas del año siguiente en la ciudad de Valencia.


Archivo Junta Central Fallera

El coso taurino se libró pero la estación tuvo la última andanada en los años setenta y se libró del retranqueo de las instalaciones y el derribo de los edificios por las protestas del Colegio de Arquitectos de Valencia y de los medios de comunicación que fomentaron la concienciación ciudadana para proteger su existencia.

Vicente Pallardó Latorre fue el artista fallero de mayor renombre entre los años 50 y 60 del siglo pasado, y protagonista junto con Regino Más y Modesto González para conseguir en 1946 que las Fallas fueran declaradas Fiestas de Arte de Interés Nacional.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 16 de noviembre de 2017

LA PLAZA MARQUÉS DE ESTELLA


Archivo Municipal (1925)

En el recuerdo historiográfico del lugar tan sólo queda próximo el nombre del paseo de la Ciudadela. Lugar cercano a la entonces existente puerta del Mar, es el punto donde se emplazó como fortaleza defensiva la Casa de las Armas, donde se guardaban además de sus municiones los cañones para proteger la ciudad por decisión del marqués de Mondejar, virrey de Valencia, cuando transcurría el año 1574.

Su función militar se mantuvo durante varios siglos que se vio reforzada con la construcción de un torreón, tras la Guerra de Sucesión, ubicado en el interior de la muralla, que derribada en 1865, años después, iniciado el siglo XX, en 1901, los valencianos vieron cómo se derribaba la Ciudadela.

No obstante, la zona frente al Llano del Remedio había mantenido su aspecto militar con el Cuartel de Artillería construido al inicio de la última década del XIX.

En 1925 con la construcción de una plaza circular, tomó ésta el nombre del Marqués de Estella, presentando la antigua Ciudadela, con anterioridad Casa de las Armas, el aspecto que nos ofrece la imagen.


martes, 14 de noviembre de 2017

HIJO ADOPTIVO

Archivo Municipal

La figura del hijo adoptivo es un recurso potestad de los ayuntamientos y otras instituciones para honrar  aquellas personalidades que han destacado por diferentes motivos en beneficio de la ciudad, tanto en el mundo de la docencia, gubernativo, social en sus diferentes manifestaciones, religioso o político; aunque sea en este último caso la circunstancia más adictiva tanto para su nominación como para su repudio según los avatares de la historia.

 Su distinción recae sobre la Comisión Permanente municipal, o la que corresponda, que en un momento dado toma la decisión de su nombramiento a quien mereciendolo, no hubiese nacido en la ciudad. Se suele acompañar en el ámbito local con la inclusión de su nombre en el nomenclátor, y por su rango, la vía elegida será de mayor o menor importancia: desde una gran y céntrica plaza o avenida hasta una sencilla calle como recuerdo del ilustre personaje. 

Es el caso del doctor D. Fernando Rodríguez González Fornos, natural de Salamanca, a quien el secretario del Ayuntamiento certificó el 18 de marzo de 1931 como Hijo Adoptivo de Valencia en "mérito a su autoridad científica, cultural, y meritisima labor sanitaria".
     

domingo, 12 de noviembre de 2017

UNA LÁPIDA A JOSÉ CANALEJAS, QUIEN HABÍA SIDO PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Archivo Municipal

1930 - Se cumplían dieciocho años del asesinato del Presidente de Gobierno José Canalejas, y el Alcalde José Maestre se dirigía a su hijo el Conde de Canalejas, momentos antes de descubrir una placa en la fachada del Palacio de Correos y Telégrafos, exaltando la figura de su padre a quién Valencia tenía mucho que agradecer, en cumplimiento de un acuerdo municipal del 30 de agosto pasado, que establecía el 12 de noviembre, aniversario de su muerte, para llevarlo a su ejecución.

En su alocución, tras recordar su presencia en 1893 como mantenedor de los Juegos Florales, y agradecer sus apoyos a las muchas reivindicaciones de la ciudad, hizo hincapié en su resolución para conseguir una subvención de dos millones de pesetas cuando la Exposición Nacional de 1910; continuaba en lo mismo, tanto en cuanto significó su decisión para el inicio de la construcción del Palacio de Correos, al igual que para la puesta en marcha del FFCC directo a la capital, con la realización de la subasta para su construcción, que tal vez se hubiese concluido de no ser por su muerte. 

Finalmente le agradeció la cesión a la ciudad del lago de la Albufera y de la Dehesa, para rubricar sus palabras para expresar que el acto no lo era por gratitud, sino por justicia.

De inmediato, y a los acordes de la Marcha Regional, el alcalde descubrió la lápida, para tomar, finalmente, la palabra el hijo del homenajeado -instante que vemos en la foto- quien habló de la personalidad y dedicación de su padre en su tarea de gobierno, terminando con estas palabras: “Ante el encanto de esta maravillosa ciudad, yo comprendo aquellos anhelos de mi padre como político y como hombre”.

Archivo Municipal

Con un impresionante aplauso de la concurrencia  y los acordes de “L'entra de la murta” se dio por finalizado un acto que tuvo su inicio en una numerosa comitiva, presidida por el Alcalde, que se había iniciado en el Ayuntamiento, con la participación de todas las clases sociales, representadas por las personalidades más significativas.

viernes, 10 de noviembre de 2017

LA ESTACIÓN DEL NORTE Y LAS ALCO AMERICANAS, UN COMPADREO DE MEDIO SIGLO.


Foto de los años sesenta en Valencia. Autor desconocido. 

Archivo Esteban Gonzalo. 

La apertura al servicio de la nueva estación de Valencia fue una mejora muy importante como también la incorporación de nuevas locomotoras en 1917 para agilizar, principalmente los servicios de viajeros, en las líneas de Norte, ex AVT, entre Almansa y Tarragona, extremos donde los trenes continuaban hasta Madrid y Barcelona, respectivamente, por vías de la compañía MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante).

Quienes tenemos más de sesenta años tuvimos ocasión de escuchar en la Estación del Norte o cuando los trenes cruzaban la avenida Peris y Valero, el puente de hierro, la avenida del Puerto y la estación del Cabanyal, un pitido de locomotora diferente al de las restantes del parque de tracción pero igual a las que remolcaban los convoyes norteamericanos que veíamos en películas de Hollywood.

Eran las americanas, con aro de latón en la corta chimenea y varias tiras de ese metal embelleciendo la caldera, que adquirió la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, la Norte, a la American Locomotiv Company (ALCO) de Estados Unidos, ya que con el estallido de la Gran Guerra no había posibilidades de encargar la construcción de material ferroviario a empresas europeas.

Un lote de 55 locomotoras de vapor tipo 1-4-1 (seis ejes siendo motrices los cuatro centrales) que Norte repartió entre sus depósitos de Valencia y ciudades gallegas. Fueron las únicas de ese tipo de rodaje con ténder en la vía ancha española hasta que Renfe adquirió 242 Mikados entre los años 1953 y 1960.

Las antiguas americanas fueron jubiladas en la red ferroviaria española a partir de 1964, aunque algunas aún remolcaban trenes en 1967, ya que al parecer Renfe no consideró rentable transformarlas para que quemaran fuel en lugar de carbón, al tener suficiente material más moderno y estar comenzando la masiva sustitución de las locomotoras de vapor por las diésel y las eléctricas.

La centenaria 141-2001 está preservada en el Museo Nacional Ferroviario de Madrid-Delicias.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 8 de noviembre de 2017

LA CIUDAD DE LAS MIL TORRES

Archivo Rafael Solaz

Gran parte de la cartografía de la ciudad de Valencia está orientada tomando como pedestal el cauce del río Turia. Así lo plasmó Wyngaerde en su "real encargo" del siglo XVI, la primera representación gráfica de la ciudad con el río Turia en primer término que abraza la urbe y la perspectiva del mar al fondo por el que se explaya.

Obedece ello al origen fundacional de la ciudad cuando el discurrir del río se abre en dos brazos y un cónsul romano fija su mirada en el centro de una isla fluvial.

Pero tras el pintor flamenco la ciudad crece, y en especial hacia lo alto, sumando a sus vetustas torres nuevas cúpulas y campanarios que alcanzaría su impronta a mediados del XIX como se muestra exuberante en la xirografía anónima que ofreció la revista el Liceo Valenciano en 1841.

Paredones, pretiles y bolas; puentes, casilicios y escalinatas; un friso de vida ante una ciudad, "la de las mil torres”, que como tal reconocieron los viajeros de antiguo que llegaban hasta los pies de su muralla.

lunes, 6 de noviembre de 2017

CASA DE LA BENEFICENCIA, SUS PRIMEROS PASOS

Archivo Municipal 

1950 Ca - A finales del XVIII con la creación de la Sociedad de Amigos del País (1776), surge de la misma la necesidad de crear centros de acogida con el fin de socorrer y ocupar al indigente y desvalido.

Ya en 1801 el Marqués de Varela, vicedirector de la Sociedad, se lamentaba del fracaso de una tentativa en la ciudad que no prosperó; pese a ello, aquel fue el primer intento que con el tiempo daría el resultado de la Casa de la Beneficencia de Valencia. 

Pasados unos años era en Sagunto donde en 1815 ya funcionaba un hospicio con ese nombre. El Teniente General Francisco Javier Elio, pensando en ello, quiso poner en marcha la idea de la Sociedad con un centro a cargo del capitán Juan Albi. Sus primero recursos, aparte las limosnas y la cuestación por barrios, vinieron del arzobispo Veremundo Arias. Tuvo éxito el establecimiento situado en San Pio V, pero con la muerte de Elio, prácticamente se extinguió la idea.

Sería en 1826 con D. José O’Donell como Capitán General, cuando se retoma la idea y crea la Junta de Beneficencia fijando la sede en la actual plaza de San Esteban, utilizando como capilla la que había sido del cementerio junto a la iglesia, por lo que se puede considerar como el inicio formal de la Casa, que fue visitada por los reyes, otorgando su patrocinio.

La citada Junta, desde 1834, fue presidida por el Gobernador Civil de la provincia, y desde 1845 por el alcalde de Valencia. Al resultar insuficiente pese a las reformas del edificio de la plaza de San Esteban, el Ayuntamiento solicitó al Estado las instalaciones del que había sido Convento de la Corona, pese al lamentable estado tras la exclaustración, al que hizo frente la Junta con la necesaria reforma, utilizando como iglesia la de los Padres Recoletos, efectuándose el traslado de los acogidos en 1841.

Fecha importante de la Casa de la Beneficencia fue en 1873 cuando por iniciativa del sacerdote Juan de Dios Montañés, director espiritual del establecimiento, la Diputación acordó la instalación de las hermanas Hijas de la Caridad para su buen funcionamiento. 

Se llevó a cabo una importante remodelación y la construcción en su interior de la iglesia neobizantina, obra del arquitecto Joaquín María Belda, inaugurada el 6 de diciembre de 1883.

sábado, 4 de noviembre de 2017

EL ASILO DE LACTANCIA

Archivo Municipal

El Estado había sido generoso con la cesión de la que iba a ser nueva fábrica de tabacos al Ateneo Mercantil, por ser el organizador de la Exposición Regional de 1909 que en tiempo record construyó sus instalaciones, unas llamadas a ser efímeras, y otras, las menos, a perpetuarse con diferentes objetivos.

Había que corresponder a la cesión de tan importante centro fabril y se pensó en las cigarreras, quienes iban a significar su más importante mano de obra, siguiendo la costumbre romántica que tanto alimentó al genio literario y musical del siglo XIX.

¿Qué mejor dádiva que construir un edificio próximo, donde las cigarreras pudieran dejar a sus hijos en sus primeros años para ser cuidados y alimentados durante su jornada laboral ?

Es así cómo se construye el Asilo de Lactancia, como ya era habitual en otras fábricas de semejante industria. La entonces llamada a desaparecer ante la Glorieta, antigua Aduana, y que se iba a convertir en Palacio de Justicia, durante los años de ejercicio, también tuvo su asilo situado en la parte trasera recayente a la calle Colón.

El arquitecto Ramón Lucini, que había intervenido en la puesta en marcha del tranvía aéreo, fue el encargado de llevar a cabo  su construcción, y como todas las obras de aquella exposición, se hizo en tiempo record, iniciando su obra en el mes de enero de aquel año.

La Casa de Lactancia pasó a propiedad municipal, en la actualidad en funciones de balneario, al aprovechar las aguas termales que siguen manando desde 1930.
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