martes, 29 de septiembre de 2015

LA PAPELERA DE LA AVENIDA BURJASOT

Archivo Rafael Solaz

1934 Ca- Desde 1916 la Papelera Levantina de "Monllor, Crespo y Compañía, fue santo y seña de un trozo de la actual Avenida Burjasot, durante un tiempo conocida como de Adolfo Beltrán. Entre las muchas existentes en el entorno urbano de la ciudad, fue una de las que más y mejor resistió los diversos cambios producidos en el sector, una vez avanzada la segunda mitad del siglo XX. Amenazas de toda índole llevaron a la desaparición de las tres últimas compañías: la que nos ocupa, la Papelera Valenciana y la de Patuel S.A. del Camino de Algirós.

Recuerdo la Papelera Levantina caminando a lo largo de su enorme paredón durante casi dos décadas de mi juventud con su enorme chimenea.

Dice la crónica que en 1934 una fuerte tormenta acompañada de un formidable vendaval y durante un cuarto de hora puso en jaque a los vecinos de gran parte de la ciudad, especialmente a los de Marchalenes.

El viento derribó la chimenea de la Levantina en horario de trabajo con gran confusión para los empleados. El tejado de la nave de calderas se vino abajo, con un enorme destrozo en tuberías y válvulas, afectando también a la de trituración de trapos, donde milagrosamente dos operarios salvaron sus vidas. El vendaval se llevó quince metros de techumbre del almacén lanzados a gran distancia. Don Francisco Monllor, el dueño de la fábrica, recibió tal impresión que el pobre hombre enfermó, metiéndose en la cama. Ni que decir tiene que muchos otros edificios de la zona se vieron afectados; sin embargo y por fortuna, no hubo que lamentar ninguna desgracia personal.

Pero la anécdota, si como tal puede tratarse, que me obliga a prestar especial atención al caso, fue lo sucedido en el mismo Camino de Burjasot, en su número 96, razón del establecimiento de D. Juan Bautista Viñals, donde el viento arrancó una estantería que hizo saltar por el mostrador con daños de gran importancia. Un hijo del Sr. Viñals, de tres años de edad, resultó con ligeras heridas tras recibir un golpe en la cabeza ante el espanto de su hermano mayor.

El cartel publicitario de Papelera Levantina nos invita a estos recuerdos relatados en las crónicas de un papel que con seguridad tomó su forma en el interior de tan largo paredón.

domingo, 27 de septiembre de 2015

¡ VALENCIA SIN PAN !


1916 - En el contexto de una huelga general finalizaba el mes de Febrero y la popular "pataqueta" iba a entrar en un conflicto que provocaría la angustía del vecindario valenciano. Cumpliendo las instrucciones del Gremio de Horneros, la noche anterior se había dejado de amasar el pan y el día 26 amaneció con un total de 180 hornos cerrados entre Valencia, poblados marítimos y pueblos anexos. Como excepción, el horno obrero de la Travesía de la Borrasca en el Maritimo estuvo abierto hasta agotar sus existencias sin altercado alguno.

Se habían celebrado conversaciones entre la Alcaldía y el Gremio, y aunque en un principio dieron con la fórmula que satisfacía a éste, consultados los asociados decidieron seguir adelante con sus reivindicaciones. Valencia amaneció sin pan y quienes estaban más al tanto y desde las primeras horas se trasladaron en el trenet y tranvías a los poblados de Burjasot, Godella, Rocafort, Paterna, Torrente, Manises y demás pueblos limítrofes donde hicieron provisión de pan para varios días según la economía de cada cual.

La huelga tuvo repercusión nacional y soldados panaderos se trasladaron desde Madrid y Barcelona (quienes se alojaron en el cuartel de Monteolivete) para auxiliar al operativo que, de acuerdo con el Parque de Intendencia, había organizado la autoridad militar que se puso a la disposición del Gobernador Civil y Alcalde.

La situación trajo en jaque al Gremio de Horneros, fabricantes de harinas y autoridades, en unas discrepancias que nacían del precio de la harina, así como de su cernido con unas disposiciones que la encarecían.

Vemos en una concentración en el Teatro Escalante cuando los convocados tahoneros se deciden por la continuidad del paro captados por Barberá Masip.

viernes, 25 de septiembre de 2015

LA TAULA DE CANVIS


taula

Jaume I tuvo una gran cuidado en constituir una legislación para el nuevo Reino de Valencia que fuera eficaz en defensa de sus habitantes ante la ambición de la nobleza y de aquellos que pudieran abusar en favor de sus intereses: los banqueros del momento de quienes desconfiaba el pueblo.

Con este antecedente y por decisión del rey Martín el Humano, en 1407 se creó la “Taula de Canvis”, una institución que ya venía funcionando en el ámbito de la Corona de Aragón, en Barcelona y en otras ciudades.

Su puesta en escena consistía básicamente en una mesa de madera que se instalaba en sitios concurridos, sobre la que se llevaba a cabo diversas operaciones mercantiles, como era el momento de los pagos y cobros y firma de acuerdos. Su incumplimiento llegaba a penarse incluso con la pena de muerte, como es el caso de Francesc Castelló, banquero catalán, que fue decapitado sobre la propia mesa en el siglo XIV.

Siglo en el que en la ciudad de Valencia y sobre la Taula de Canvis se firmó la primera “letra de cambio” conocida. Su ubicación no tenía un lugar preferente, pero tras la construcción de la Lonja de la Seda fue éste uno de los lugares habituales por la actividad mercantil que en su interior se ejercía. Con el decreto de “Derogación de los Fueros” de 1707 su uso se vio mermado, entrando en un periodo decadente que culminó con su fin pocos años más tarde.

En la actualidad se puede contemplar en el Palacio de Cervellón, en una sala permanente, en la que se constata la actividad mercantil de la época foral valenciana.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

FELIPE CIMARRO, MAESTRO ZAPATERO VALENCIANO


Archivo Rafael Solaz

1869 - En la ciudad de Valencia y entre sus industrias más tradicionales cumplía lugar prominente la que secaba y curtia la piel de un pobre animal. Ya desde el siglo XIII se tienen referencias de la existencia gremial de quienes laboraban el cuero. Mediado el XIX existían 18 curtidurías y la ciudad era el gran centro de la provincia, que, de tal guisa, suministraba materia prima a la industria del calzado local y de Elda.

Tal era su importancia que el capital extranjero que había fijado su atención en la incipiente industrialización española invirtió en nuestra ciudad, como es el caso de un comerciante francés que en 1863 apostó por Felipe Cimarro Font, maestro zapatero valenciano.

Apuesta acertada pues unos años después, en 1867, en la Exposición de Productos Artísticos, Agrícolas e Industriales, auspiciada por la Sociedad Económica de Amigos del País, considerada como la primera Feria Regional de Valencia, instalada en el que fuera Convento de San Juan de Ribera situado en la proximidad de la Alameda, Felipe Cimarro consiguió una Medalla de Cobre.

Vemos la cuidada presentación utilizada por Felipe Cimarro como cabecera de sus facturas, Industria que le procuró muy buenos beneficios.

lunes, 21 de septiembre de 2015

EL EFÍMERO PIRULÍ DE LA POLITÉCNICA - 31/05/2004

Foto de Esteban Gonzalo Rogel (2004)

Entre los años 2004 y 2009 la cercanía de Valencia por la costa tenía un peculiar y llamativo punto de referencia en el Pirulí, la estilizada torre de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Llamativa de día pero más de noche cuando sus iluminados 45 metros de altura destacaban en una zona lateral a la actual gran plaza donde confluyen las avenidas de Cataluña y de Los Naranjos, la calle Doctor  Vicente Zaragozá y la Ronda Periférica, tras la sustitución del paso superior por otro inferior para la autovía A-7.

Su historia comenzó cuando la UPV encargó al ingeniero Juan Antonio Rovira Soler, profesor de Estructuras de la Escuela de Ingenieros Industriales, el diseño de una torre que señalizara a gran distancia su emplazamiento universitario. El resultado fue una estructura realizada con fibras de vidrio, plásticos y resinas sintéticas, materiales que le aportaban ligereza y resistencia, que construyó y montó Tadipol con un coste total equivalente a 300.000 euros. Sólo pesaba 19 toneladas, pero su comportamiento mecánico, similar al de una palmera alta, le permitieron resistir vientos muy fuertes, superiores a ciento treinta kilómetros por hora, que arrancaron árboles y causaron grandes destrozos en Valencia pero a la torre sólo le provocaron una leve inclinación que recuperó al cesar el huracán.  

El profesor Rovira profetizó que el plástico utilizado para esa estructura se convertiría en el material por excelencia del siglo XXI, ya que era muy indicado para estructuras situadas en ambientes agresivos, como son los salinos.

La nueva torre de Valencia fue muy elogiada en diferentes foros internacionales y en revistas especializadas sobre estructuras.

Sin embargo los nuevos gestores de la UPV elegidos en el año 2009 decidieron demoler la torre alegando razones de seguridad, que fueron desmentidas por el profesor Rovira, pero no sirvieron para que éste al retorno de sus vacaciones en septiembre de ese año comprobara que en la última semana del anterior mes de agosto fuera derribado y troceado El Pirulí con un gasto entre 90.000 y 120.000 euros.

Como se quedaron sin punto de referencia dijeron que instalarían un indicador encima del nuevo edificio de Bellas Artes, que según me han dicho todavía no han colocado.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel  

sábado, 19 de septiembre de 2015

LA CUESTIÓN DEL ARROZ


Autoría Juan Ponce Parres
(Con mi agradecimiento a Ton Bogaard)

1915 – Mientras que por Europa cabalgaba uno de los cuatro jinetes de la Apocalipsis, la prensa y a diario, a través de sus corresponsales, trasladaba a la opinión pública los movimientos de trincheras, dando en cada momento realce a los avances o retrocesos de mayor importancia en una contienda que iba creciendo en intensidad. Los “comunicados oficiales” de uno y otro bando se sucedían, mientras que el número de muertos había superado el millón en la primera mitad del año.

En Valencia, mientras tanto, se alertaba sobre la posibilidad de una "guerra" de muy inferior calado, pero de gran importancia para los bolsillos de los consumidores: guerra en forma de escándalo, salvo que la Junta Provincial de Subsistencias interviniera "defendiendo los intereses del público".

La cuestión se suscitó por parte de unos negociantes sin escrúpulos que habían comunicado la existencia en la provincia de 50.000 tn de arroz, lo que era una falsedad. Con el dato exigían al Gobierno la necesidad de su exportación, al tiempo, que de inmediato y en las transacciones en la Lonja y ante la estupefacción general, el saco de cien kilos sufrió una importante bajada en perjuicio de los arroceros honrados.

Se entró en una guerra de  cifras en cuanto a la existencia real, y la Junta de Subsistencia en defensa del consumidor se afanó en busca del dato real, mientras que los cosecheros acaudalados anunciaron una reunión "para tomar sus acuerdos".

En la foto en la barriada de Ruzafa con un carro repleto de sacos se contempla el campanario de San Valero, en cuyo alto se divisaban los arrozales próximos a la Albufera comunicados a través de canales. Al igual que mediante sendas y "carreras" por las que caminaban los bueyes portando la mercancía que con toda posibilidad fuese de arroz.

jueves, 17 de septiembre de 2015

NELET Y QUIQUETA

Fuente: Biblioteca Valenciana

Valencia durante la Feria de Julio de 1904 "recibió" a unos "simpáticos visitantes" que fueron alojados en la plaza de la Reina, alcanzando tal fama, que han pasado a la popularidad con los nombre de Nelet y Quiqueta. Valencia, ciudad hospitalaria, abierta desde tiempos remotos a quienes se acercaban a su costa, fiel a sí misma, ofreció su mejor sitial a los recién llegados que, en gran concurrencia, fueron agasajados por sus hijos con expectación y espíritu de fiesta.

Para su confección se utilizó el coso de la calle Játiva donde se improvisaron unos talleres a cargo de los artistas señores Carbonell y Navas, quienes tuvieron la ayuda del necesario equipo para, tijeras en mano, dar cuenta de los 326 metros de tela que  necesitaron para vestir a tan sorprendente "pareja de novios".

Para su mejor contemplación Nelet y Quiqueta alcanzaron los 17 metros de altura y mientras el "chiquet" se mostró de pie con una guitarra de 8 metros, la "chiqueta" estuvo sentada en un silla de "cordeta" de 10 metros de alzada, en la que Nelet se apoyaría en una de sus traviesas.  

Ambos vistieron a la antigua usanza: cofia morada, chaquetilla de pana verde, pantalón ajustado hasta la rodilla con faja roja y alpargatas él; mientras que ella lució falda y jubón floreados, pañuelo y delantal blancos con lentejuelas, peinado de rodete, con pendientes de un metro y agujas de tres. 

Pareja de novios, sí, toda vez que estuvieron apadrinados por el alcalde Sr. Polo siendo muy visitados durante la Feria como gran reclamo publicitario de los festejos.  

martes, 15 de septiembre de 2015

EL BARRIO PESCADORES

Fuente: Biblioteca Valenciana 

En 1906 llegaba la hora de poner en marcha el viejo proyecto del que fuera alcalde José Igual Torres a principio del siglo, y que el actual, Sr. Sanchís Bergón, una vez conseguido el empréstito que lo hacía posible, ayudado por el presidente de la Comisión de Policía Urbana, Camilo Urios, pusiera en marcha el diseño urbano en la zona de quien fue arquitecto municipal Sr. Peris, puesto al día por el actual Sr. Alfaro.

Las siete calles de la ciudad que aglutinaban el viejo barrio de Pescadores: Rey Don Pedro,  Lope de Vega, Bonilla, Flores, Jurados, Timoneda y Entenza, cuyo derribo se iba a proceder de inmediato, iban a ser reemplazadas por dos nuevas y perpendiculares que, tras su construcción, aparecerían en el nomenclátor como Correos y Pérez Pujol, con una anchura ambas de doce metros.

Los derribos se iban a iniciar de inmediato y en muy pocos años después aparecerían los dos primeros edificios de Francisco Mora Berenguer ante la calle Sagrario de San Francisco, llamada a desaparecer en beneficio de la nueva plaza Emilio Castelar.

La postal con una anotación de 1908 nos informa parcialmente de cómo era el viejo barrio de Pescadores, cuando según nos cuenta y en esa fecha, ya había desaparecido.

domingo, 13 de septiembre de 2015

LA LONJA DE LOS PESCADORES

Fotografía: Fedepesca

Corría el año 1907 y estaba vigente la Real Orden para la construcción de la Lonja de Pescadores de acuerdo con el proyecto de Juan Bautista Gosalvez de 1904, sin embargo, las obras aún no se habían iniciado.

A la Sociedad la Marina Auxiliante de patrones pescadores de Pueblo Nuevo del Mar se le había concedido un terreno en la playa de Levante, un rectángulo de 100 metros de longitud por 25 de ancho, situado al norte del Puerto, en una zona comprendida entre las acequias del Gas y de los Ángeles, destinada en exclusiva para que iniciara su actividad un mercado de pescado junto a varios almacenes para guardar redes, velas y otros utensilios relacionados con la industria de la pesca. Se hacía referencia a la prohibición de su uso como habitaciones para los socios.

A mediados de 1907 se anunció su ejecución de acuerdo con el proyecto y planos presentados para su comienzo en plazo de seis meses y terminación en el de dos años, invirtiéndose en el primer año 35.000 pesetas como mínimo, y el resto en el segundo.

La imagen de 1930 nos muestra el aspecto de La Lonja de Pescadores ya en ejercicio de su actividad.

viernes, 11 de septiembre de 2015

CRISTALERÍA PRAT

Archivo Rafael Solaz

1909 - Se aproximaba la fecha de la inauguración de la Exposición Regional y durante el mes de marzo no había día que no se tomará una nueva decisión para ir configurando el programa de actos a ofertar al público asistente en el tiempo de su permanencia.

El Teatro Circo iba a ser el lugar de grandes espectáculos que llamaría la atención a los visitantes. Así, se autorizó a D. Eduardo Pardo la explotación de un gran telón de anuncios durante el tiempo de su celebración.

Se acordó un Concurso Automovilístico a celebrar en la primera quincena de junio. Para su mayor interés se llevarían a cabo diversas pruebas, entre las que iban a destacar, por su expectación, las de velocidad, marcha atrás y de curvas rápidas, a las que se añadirían carreras de cintas y obstáculos.

Por su parte, el señor Prat,  dueño de la fábrica de lunas y cristales de la calle de Colón números 7 y 9, es cuando hace saber a todos los expositores que les facilitará cuanto necesiten en espejos, lunas, cristales, esmaltes, letreros decorados, vidrieras emplomadas y toda clase de cristalería a precios especiales.

Transcurrido el periodo de la Exposición, el señor Prat se ofrecía para  retirar los géneros colocados abonando su importe, aunque teniendo en cuenta, en su caso, el estado de deterioro en que se hallen. 

El Sr. Prat se encargará, concluía en su anuncio, de colocar los encargos dentro de la Exposición, sin aumento de precio, así como también de quitarlos, al igual que de su traslado una vez finalizado el evento. 

En la foto de 1909 vemos el aspecto de Cristalería Prat en la calle adoquinada de Colón, aún sin  tráfico y con escasos paseantes.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

BARRAQUETAS EN LA PLAYA

Foto de Barberá Masip

1930 - Se decía aquello de que Valencia vivía de espaldas al mar, pero en realidad no era cierto. Existía una gran preocupación por el saneamiento de sus playas, como lo demuestra el interés que diversas entidades llevaron a su efecto.

En la primera quincena de julio de 1930 y en atención a la temporada de baños se había celebrado en el Balneario de Las Arenas una reunión para la creación de un Comité, que al unísono con la Concejalía Municipal, se encargara de la puesta a punto de la zona de baños de acuerdo con las exigencias de la sociedad valenciana.

La Comisión quedó constituida por personalidades de gran relieve bajo la Presidencia de Antonio Bellmont, apoderado de la Cia. Transmediterránea.  Y en sus diferentes cometidos iban a intervenir D. Antonio Zarranz, propietario del Balneario Las Arenas; D. J. Tomás López Trigo, Director del Sanatorio La Malvarrosa; D. Vicente Llorens, presidente de La Marina Auxiliadora; D. Pascual Martínez Sala, presidente de la Sociedad de Pescadores El Progreso; D. Horacio Villaverde, en representación de la Sociedad General de Merenderos; D. José Vila, de la Sociedad Casetas de Baños y Merenderos de la playa de Levante; D. Juan Goñi, representante de los merenderos de la Malvarrosa y el Sr. Alfonso, propietario del Balneario Termas Victoria.

Se acordó invitar a su participación a otras entidades valencianas. El entusiasmo que mostraron todos los participantes hacía presagiar el éxito de los fines propuestos.

En la foto hacia 1930 de Barberá Masip vemos el aspecto que ofrecían las típicas barraquetas de baño en la orilla del mar.

lunes, 7 de septiembre de 2015

EL EDIFICIO DEL RELOJ

1921 edificio del reloj

1921- En la primera década del siglo XX la vieja aspiración de que El Grao de Valencia dispusiera de un puerto de primer orden, capaz de recibir con plena garantía en el interior de  su dársena los barcos de mayor calado, iba convirtiéndose en una realidad.

Desde 1869 se habían puesto en marcha las obras diseñadas por Juan Bautista Llovera y el puerto iba tomando su peculiar forma que garantizaría la actividad marítima protegido por dos diques que cerraban la dársena.

Conseguido el propósito era de necesidad construir un edificio que le diera la personalidad debida y al mismo tiempo útil para dar cabida a los servicios básicos que la autoridad portuaria exigía. Y con esta idea se inicia en 1914 un edificio diseñado por Federico Gómez de Membrillera, a semejanza de la estación ferroviaria de París-Lyon.

Emblemático "edificio" conocido como "del Reloj", de rica arquitectura y porte señorial, con una torre que muestra en lo alto de su perímetro cuadrangular cuatro relojes, estuvo destinado en un principio como sede central de la actividad portuaria y como estación marítima, con prestación de servicios de Correos, Teléfonos y Telégrafos en planta superior, tan necesarios en su actividad comunicativa, con despachos para la Presidencia y Junta de Obras.

Entró en servicio en 1916 y vemos el aspecto que ofrecía pocos años después, en 1921. Reconstruido tras la Guerra Civil, en la actualidad presta su servicios para exposiciones culturales.

Edificio del Reloj, Escalera Real, golondrinas a la “gita”: páginas de nuestras vidas que pasan movidas por la brisa del mar, amarillentas de salitre, mientras que el pescador de caña se esconde por tinglados de nostalgias.

sábado, 5 de septiembre de 2015

EL MAUSER

Archivo Rafael Solaz

Era lo que procedía cuando llegaba el turno del servicio militar. La hora de entrar en la mili, la hora del relevo, que en lo esencial, consistía en reemplazar a la novia que se quedaba en su casita por un nuevo acompañante, al que te debías durante las 24 horas y hasta la hora de la "verde", que así se citaba el día de la licenciatura. Si el cambio lo aceptabas de buen humor, el mal se hacía más llevadero.

Y me refiero al viejo y práctico fusil mauser al que de inmediato le dedicabas tu amor, épico y bizarro, que a la sazón tenía momentos de un gran protagonismo en la hora del tiro. Campo de fuego donde con correas y munición ajustabas la puntería.

En la foto de 1952 y en los cuarteles de la Base Aérea de Manises, un grupo de soldados posan para el recuerdo en jovial camaradería, mostrando a la gentil "novia" entre marciales sonrisas y pichis con amplias perneras.

Luego supe que fue Tomás Trenor Palavacino, militar y primer Marqués del Turia, quien había sido el encargado de negociar con la casa Mauser alemana, la incorporación al ejército español de un arma que iba a ser útil para adiestrar al soldado español en sus horas de instrucción y durante un larguísimo periodo.  Pero esta es otra historia.

jueves, 3 de septiembre de 2015

VALENCIA-JESÚS, ESPERANDO LA SALIDA HACÍA NAZARET

Foto:  Trevor Rowe.

1953 - Entre 1944 y 1957 hubo servicio ferroviario con trenes eléctricos para viajeros en el ramal de 5,5 km. de longitud entre las estaciones de Jesús y Nazaret, cuyo edificio centenario y único resto antiguo del Ferrocarril Valencia-Villanueva de Castellón en el término municipal capitalino resiste las inclemencias del tiempo y la desidia de quienes debieran velar por su restauración y aprovechamiento.

Excepto durante el verano, con notable afluencia de viajeros para ir a la playa de Nazaret, el resto del año el servicio, unihorario en ambos sentidos de la línea, se componía de un coche sobre bogies o carretones de los denominados “empalmats”, construidos en los años cuarenta del pasado siglo aprovechando los materiales de los viejos coches de dos ejes, que era remolcado por una pequeña locomotora eléctrica, conocida como tanque por su hechura.

Era un complemento de explotación a la  finalidad principal del ramal, acercar las mercancías de la Ribera Alta al puerto del Grao, lo que nunca ocurrió totalmente, ya que por la endeblez del puente de hierro, inaugurado en 1912 según proyecto de 1891, no pudieron utilizarlo para transporte ferroviario y tuvieron que acarrear entre la estación de Nazaret y los muelles del puerto. Tampoco fue útil el puente moderno, el de Astilleros inaugurado en 1931, cuya vía para el tren ni siquiera la unieron con la estación ya que la fuerte rampa, precisamente donde tenían que arrastrar vagones cargados con naranjas para su exportación, era un gran impedimento para la explotación con locomotoras de vapor y por lo oído de coste muy elevado para los tractores a gasolina Berliet.

 Las riadas del 14 de octubre de 1957, que deterioraron parte de la línea, fue la ocasión aprovechada por la CTFV (Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia) para solicitar y obtener del Ministerio de Obras Públicas la rescisión de la explotación, que era deficitaria por el escaso movimiento de mercancías (9.336 Tm. en 1956) y flojo, excepto en verano, de viajeros, con un promedio registrado anual de tres cuartos de millón en sus mejores años, los seis últimos.

En cuanto al servicio de viajeros he dicho con trenes eléctricos, ya que en los años treinta hubo trenes (en 1932 dos de ida y retorno diarios admitían pasajeros) y en 1940, según los archivos de FGV, utilizaron el ramal 153.831 viajeros, aunque no especifican si los transportaron con autovías o trenes remolcados con locomotoras de vapor o tractores Berliet.

Un ramal con apeaderos intermedios en Cruz, Fuente San Luis, Ruzafa y La Barraca.

La foto fue tomada en junio de 1953 por el famoso historiador y fotógrafo británico Trevor Rowe, recientemente fallecido, en la estación Valencia-Jesús. También en las vías de la estación: un automotor eléctrico tipo “Bujía” y un coche de bogies al fondo de la imagen y en paralelo al tren de Nazaret otro coche “empalmat”.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel
                                  

martes, 1 de septiembre de 2015

TIENDAS CON ARTE


1894 - Ya en la recta final del siglo en la calle de Zaragoza se reunían una serie de escaparates que causaban furor en la fiel clientela. A su calidad y por ello debido, el lugar se convertía en un foco de atracción para los valencianos que iba a dejar en el recuerdo unos apellidos de gran tradición en el comercio valenciano, y alguno por muchos años. 

Y no sólo por la animación de su calle, sino porque en el interior de varios de sus establecimientos y en su decoración iban a exhibirse bellas alegorías de la manos de los más prestigiosos pintores de la época: Juan Peiro, Vicente Nicolau Cotanda, José Nicolau Huguet y Joaquin Sorolla.

Y estas y otras representaciones artísticas se exhibían en los diferentes comercios de la calle Zaragoza, donde destacaban las del Gran Bazar Valenciano de Zacarias Janini, el Bazar Giner de Vicente Giner Alonso, la papelería de Faustino Nicolás, con su taller de grabados.

Y también y entre otros, en la Confitería de Germán Burriel, que por su merecida fama se iba a perpetuar en el tiempo gracias a la profesionalidad de los sucesores y en otros lugares, como lo fueron en la plaza de la Reina y en la calle Pascual y Genís.

El arte al servicio de tiendas y comercios que rivalizaría en este caso con la rica repostería, objetos de capricho para obsequios, bodas y bautizos.

Confitería de Germán Burriel, "Proveedor de la Real Casa", reza el anuncio.
  
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