lunes, 7 de octubre de 2013

EL HUERTO DE PONTONS

HUERTO DE PONTONS siglo XVII

1909 - D. Antonio Pontons Garcia, de origen humilde, fue Doctor en Sagrada Teología y Canónigo de la Catedral de Valencia en el siglo XVII. Dedicado a actividades mercantiles consiguió un buen patrimonio que puso al servicio de su apasionamiento por el renacimiento italiano que desembocó en el barroco. 

Hombre culto y de gusto exquisito contactó en Italia con el genovés Giacomo Antonio Ponzanelli enamorado de su arte, por lo que le encargó sucesivas esculturas. Entre sus encargos destacan las estatuas marmóreas de San Luis Beltrán y Santo Tomás de Villanueva para el puente de San José que costeó personalmente. Tras el ensanchamiento del mismo, las esculturas fueron trasladas al puente de la Trinidad donde actualmente figuran. 

Próximo a Patraix adquirió unos terrenos donde construyó una residencia de porte palaciego ante un extenso jardín que entre sus diferentes especies arbóreas y de las manos del escultor genovés lo adornó con bellas esculturas, como fueron la de Tritón, la de Neptuno, Venus, Diana, Apolo, Morfeo, entre otras. Su huerto estaba regado por la proximidad de la acequia de Favara y a su muerte donó su patrimonio al Cabildo valenciano. 

Partidario de Felipe V tuvo que huir de Valencia y su residencia fue utilizada con diferentes fines (como centro hospitalario militar, por los Cinco Gremios de Madrid y como fábrica de seda) hasta su degradación y desaparición. De la observancia de las estatuas del “Huerto de Pontons se puede disfrutar actualmente en diferentes zonas ajardinadas de la ciudad adquiridas por el Consistorio, como las instaladas en los Jardines del Real, el Parterre, la Glorieta (la fuente de Tritón, quizás su más relevante obra). Así como las citadas en el puente de la Trinidad. Igualmente en la Iglesia de los Santos Juanes con sus grupos escultóricos. 

El Huerto de Pontons es un bello recuerdo que alcanzó gran esplendor en su época y aunque prácticamente es un olvido, es todo un orgullo para la barriada de Patraix por ser el lugar de su emplazamiento por decisión del refinado gusto de su propietario: el Canónigo que le dio su nombre. 

En el parcial del plano de 1909 con motivo de la Exposición Regional se puede observar el lugar de su emplazamiento.

2 comentarios:

Gregorio dijo...

Tuvo que ser digno de ver esos jardines rodeados de estatuas, como de costumbre muy interesante, buen día Julio y para todos. Gregorio

Julio Cob dijo...

Gregorio, afortunadamente nos quedan las mejores estatuas. Lo triste es que en la actualidad aparecen los vándalos de siempre y las destrozan como ha sucedido en pasadas páginas de nuestra historia.
Un abrazo

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