sábado, 1 de octubre de 2016

LA DISEMINADA Y OLVIDADA VALENCIA MORUNA


Fotos Archivo Municipal

1955 Ca - A la entrada de la calle Visitación, y más concretamente en el Llano de la Zaidía, se encuentra desde la década de los años 60, el único vestigio histórico que perpetua en la ciudad de Valencia la existencia de un arco moruno; se trata del Arc, o Portalet, que originariamente se encontraba junto a la flamante torreta; tan histórica era ésta, que de ella tomaba su nombre un importante y cercano molino harinero.

El histórico Portalet está compuesto por tres centros, de más de cuatro metros de altura y poco más o menos igual de alto, de ladrillo rojo –cara vista-, cornisa formada por el canto de varias hileras de ladrillos con un bordón al centro de ella, y cuatro almenas de base y alzados rectangulares. A la izquierda un “socarrat”, azul sobre blanco, de J. de Scals, que dice: “Soc l`arc del Molí de la Torreta: Tendetes” (Soy el arco del Molino de la Torreta: Tendetes).


Foto Archivo Municipal

El Portal de la Torreta uno de los pocos vestigios morunos conservados en Valencia.

El texto correcto que debería figurar, sería el siguiente: “Soc l`arc de la Torreta de Tendetes”. (Soy el arco de la Torreta de Tendetes).

A la derecha un fragmento desconchado de muralla, todo un recuerdo de la Valencia antañona. 

Es una verdadera lástima que el referido Portalet, "l `arc de la Torreta de Tendetes”. (Portal del arco de la Torreta de Tendetes) no se haya restituido a su primitivo y originario lugar para de esa manera perpetuar su origen y su historia, y no quedar olvidado, relegado y fuera de sitio como ahora se encuentra.

Texto: Juan B. Viñals Cebriá.

jueves, 29 de septiembre de 2016

LLEGADA HERIDOS DE MELILLA


1909 - El 31 de agosto se había anunciado la salida desde Melilla y para Valencia del trasatlántico "Cataluña" con ciento nueve convalecientes que iban a ser trasladados desde los hospitales de Chafarinas y de la misma ciudad melillense, donde en unos días de temporal hubo que reforzar las tiendas de campaña mientras los trabajos de futuras operaciones bélicas eran retrasados, no así los barcos fondeados por Alhucemas de los que se veían el resplandor de los cañonazos dirigidos  contra los aduares próximos.

La llegada al puerto de Valencia era esperada al día siguiente y el pueblo valenciano acudió en masa a su recibimiento, ocupando en su totalidad los muelles y andenes. El cronista exaltaba la condición humilde de los congregados, quienes daban muestra de un gran patriotismo, haciendo hincapié que en "sus sentimientos puros y elevados, nada tiene que envidiar la clase proletaria de Valencia a los demás pueblos de España".

El desembarco de heridos en el muelle de Poniente se hizo con rapidez, ayudados por personal de  la Cruz Roja, carabineros y soldados. Bien a pie, ayudados en brazos de los compañeros y en camillas, los llegados fueron trasladados al tren situado junto al Restaurante Miramar por la vía de la Junta de Obras del Puerto. Frente a la Sociedad Marina Auxiliante se detuvo el tren para alojar veinte heridos que quedaron a disposición de la Cruz Roja, continuando el tren su marcha para alojar al resto de heridos en su final destino del Hospital Militar.

La Compañía General de Tranvías Eléctricos, en su contribución a la repatriación de los heridos, dispuso que hasta nueva orden gozaran de desplazamientos gratuitos en "la línea general del Grao y en los coches llamados imperiales, a los camilleros de aquella institución que vistan el uniforme completo". Igualmente se les permitía portarán las camillas, "a condición de que éstas vayan desarmadas". Se referían a quienes prestaban su servicio en el Hospital establecido en la playa del Cabanyal.

La fotografía de Moroder de 1909 nos ofrece el aspecto del puerto ante una de las llegadas de heridos.

martes, 27 de septiembre de 2016

EL PUENTE DE LA TRINIDAD. SIN CASILICIOS.

Archivo Municipal

1935 Ca. - Sin duda el emplazamiento de este puente tuvo mucho que ver con el cardo romano que partiendo del núcleo fundacional de la ciudad, nacía un camino en dirección norte, enfilado hacia el río, que lo más probable fuera el que diera pie a la actual calle Salvador.

El puente de la Trinidad es el más antiguo de Valencia, llamado en su origen “dels catalans” por el arrabal a su proximidad donde habitaban los repobladores llegados de aquellas tierras. El que existía en un principio fue arrastrado por la riada de 1321 y diversas avenidas durante el XIV frenaron su construcción ya en piedra que se iba consolidando. 

Su fábrica fue adquiriendo solidez aunque en el inicio del XV, en 1401, aún no estaba terminado. Sus piedras resistieron las frecuente subidas de las aguas durante todo el siglo, pero la fuerte avenida de 1517 hizo que perdiera un arco, quizá por la existencia de dos escaleras al cauce que hicieron de contrafuerte. Con la restauración de entonces, su aspecto ha llegado hasta nuestros días.

A excepción del baile de estatuas sobre sus barandas, iniciado con la instalación de las primeras imágenes, bajo casilicios , instaladas en 1722 en recuerdo de San Bernardo y de las Santas María y Gracia -hubo el deseo en 1614 de colocar la imagen de la Santísima Trinidad, intento que fracasó- dañadas durante la Guerra de la Independencia y derribadas en 1823 por su deterioro. Más de una centuria después y desde 1942, ocupan en nuevos pedestales a Santo Tomás de Villanueva y San Luis Beltrán, monumentos que habían abandonado el puente de San José cuando su ampliación de 1906, imagenes construidas por las manos del escultor italiano Ponzanelli. 

Puente de la Trinidad al encuentro con el Convento trinitario del siglo XV del que recibió su nombre. 

domingo, 25 de septiembre de 2016

BLASCO IBÁÑEZ VUELVE A VALENCIA

Foto de Barberá Masip


Tras su frustrada campaña en Corrientes, Argentina, Vicente Blasco Ibáñez se afincó en París donde la guerra europea instalada en la noticia iba a convertirse en el más eficaz medio para sanear su maltrecha economía, gracias a sus crónicas que iban a ser muy requeridas por la prensa americana.

Blasco Ibáñez tenía deseos de volver a su tierra, a Valencia, y en especial por ver a sus hijos.

Un 13 de junio de 1915, domingo, llegó a la estación del Norte situada entonces en la plaza Castelar, cuya puerta principal daba al amplio solar donde se iba a construir el Palacio de Correos y Telecomunicaciones de Valencia

Pese a que sus seguidores estaban encantados con su llegada,  el Diario de Valencia dirigido por el periodista Martín Mengod habia iniciado una fuerte campaña contra su persona. La crítica estaba fundamentada con el bulo sobre Blasco Ibáñez a quien se le acusaba de pronunciarse en contra de la neutralidad del gobierno español ante la guerra, lo que obligó al desmentido por el propio Blasco por esta falsa acusación, quien mantenía la no intervención por los beneficios que reportaba a los intereses nacionales.

A su llegada y por orden del gobernador civil Sr. Tejón, empeñado en mantener el orden en la ciudad, se dispuso de grandes medidas de seguridad con la presencia de retenes en diferentes puntos de la ciudad: calles de Lauria,  Ribera, Sagasta, Pascual y Genís, Barcas frente a "la Morera" y el Royalty, solar de Correos y la misma Estación,  que fue tomada militarmente.

La estancia de Blasco fue de apenas una semana, y el sábado 19 a bordo del buque Villarreal, ofrecido por J. J. Domine, embarcó hacia Barcelona no sin antes, otra vez, las fuerzas de la Benemérita hicieron acto de presencia, tanto en la ciudad como en las inmediaciones del puerto. 

Una cena en su homenaje en el Jai-Alai, amenizada por la Banda Municipal, anunciada para la víspera del final de su corta estancia, fue prohibida por la autoridad, al igual que un mitin a celebrar el día 20, el inmediato a su marcha, como protesta por el trato que había recibido el novelista en aquellos días de estancia. 

Aquellos días de Blasco Ibáñez en su ciudad significaron los de una calurosa acogida, pese a la campaña en su contra, con gran número de agasajos, sin que hubiera ocasión a perturbaciones del orden público. 

En la foto de Barberá Masip, vemos el recibimiento de sus seguidores ante la puerta de la Estación del Norte, donde, por cierto, se había prohibido la concentración de personas. 

viernes, 23 de septiembre de 2016

EL MERCADO DE ABASTOS POR LA RONDA DEL CINCO.


Archivo Municipal

1925 Ca. - El 19 de junio de 1908 fue inaugurado el Mercado de Abastos en la plaza de la Beneficencia, frente al “Matadero Viejo”, donde se impartía la docencia en el nuevo Colegio Cervantes. Ya desde el primer momento hubo quejas por parte de los abastecedores, toda vez que no reunía las condiciones adecuadas. Apena llovía, el lugar se convertía en un lodazal por estar medio adoquinado, con serios problemas para las tareas de carga y descarga y para la salud pública vecinal, muy preocupada por la situación.

Estos hechos los denunciaba la prensa, que consideraba indispensable la corrección de sus anomalías, haciendo alusión a la necesidad de que el alcalde visitara la zona, tanto de día como de noche, para convencerse de que la razón asistía a los interesados y “disponga que se subsanen las deficiencias apuntadas.



Con el traslado del Mercado de Abastos desde su anterior emplazamiento de la plaza de Encarnación, básicamente suponía rotar los problemas al nuevo lugar, muy cercano, situado en la misma ronda de la derruida muralla cristiana. Su carácter provisional llevaba implícito la búsqueda de un lugar más adecuado. Tuvieron que pasar unos cuantos años.

No sería hasta el 12 noviembre de 1923 cuando el alcalde Juan Avilés inauguró su nuevo emplazamiento (curiosamente y por tercera ocasión en la misma ronda) en un solar junto a la Iglesia de San Agustín, producto de la desamortización de Mendizábal, cuyas instalaciones del antiguo convento agustino habían servido de cárcel hasta su demolición en 1904.

Su adecuación a las necesidades del nuevo Mercado de Abastos no fue muy costosa, pues se contaba con la Casa del Pueblo -en su construcción cercana durante aquellos años, aunque nunca llegase el momento de su inauguración- como cobijo en caso de lluvia.

Y allí estuvo hasta su traslado a Arrancapins en 1948.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

EL APEADERO DE BENICALAP Y SU PASO A NIVEL

                                             
          Foto de Esteban Gonzalo

1990 - Para captar los potenciales viajeros del gran aumento demográfico de Benicalap, barrio del norte de la capital valenciana, la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) puso en servicio a partir del 12 de marzo de 1944 un apeadero para que se detuvieran, tanto a la ida como en su retorno, los trenes de viajeros de la línea férrea de vía estrecha que había entre las estaciones de Valencia-Pont de Fusta y la de Empalme, lugar donde se bifurcaban los trazados hacia Bétera por Moncada y a Líria por Paterna. Incluso en el decenio siguiente pusieron en servicio el también apeadero Alquerías en la continuación hacia Empalme, actual calle Florista con doble vía de tranvía. 

A partir del 8 de octubre de 1988 las líneas férreas mencionadas fueron unidas mediante un túnel bajo viarios de Valencia con el trazado que por el sur llega hasta Villanueva de Castellón, y Benicalap quedó para atender únicamente los servicios, que cada quince minutos y en ambos sentidos, recorrieron adaptados tranvías belgas, popularmente Fabiolos, los diez kilómetros entre la mencionada Empalme (durante un tiempo Ademuz), la terminal Pont de Fusta y El Grao, hasta la supresión de la línea a partir del 31 de enero de 1990 para la búsqueda de una solución al casi continuo paso a nivel en el que se había convertido su trazado por la expansión urbana capitalina. La sustitución llegó el 21 de mayo de 1994 con modernos tranvías integrados en los viarios urbanizados.


Foto de Esteban Gonzalo

En Benicalap desaparecieron los trenes, quitaron los antiguos raíles ferroviarios y tranviarios y derribaron el edificio con su torreta donde un empleado bajaba y subía las barreras para que pasaran los convoyes que cruzaban la avenida de Burjassot, que en 1963 eran 18 veces cada hora durante dieciocho horas diarias, y sólo 8 veces, también cada hora, a partir del 8 de octubre de 1988.

Raíles ferroviarios que estuvieron atravesados por los del tranvía que entre el 27 de abril de 1889 y el 31 de diciembre de 1955 comunicó el centro histórico de Valencia con Burjassot y Godella y utilizó tracción animal hasta 1912 y eléctrica el resto de su vida activa.

Ciento veintitrés años (descontados de 1990 a 1994) con los raíles formando parte del barrio y con una particularidad añadida, la exclusividad al voltaje de 600 voltios corriente continua en los desaparecidos trenets y en los tranvías antiguos y modernos.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 19 de septiembre de 2016

LA HUELGA GENERAL CON SAN AGUSTÍN COMO EPICENTRO

Archivo Municipal

1911 - En septiembre de aquel año la situación en España era muy convulsa, entre otras razones la guerra de Marruecos era un caldo de cultivo para los sindicatos, propiciando así una huelga general de la que se hacía eco el diario El Pueblo en su víspera. Informaba del movimiento obrero concentrado en la Casa del Pueblo que con extraordinaria animación decidían su inicio. Por el informe de un policía asistente al encuentro, el Gobernador tuvo su cumplido conocimiento, quien aseguró a la Compañía de Tranvías y a la opinión pública que se iban a tomar toda clase de precauciones para asegurar el orden público.

Para tal fin, la autoridad militar dispuso sus fuerzas en la plaza de la Constitución junto a la Catedral, en la plaza de la Reina y calle San Vicente, también ante la Estación del Norte, otras estaciones ferroviarias y edificios públicos. Estratégicamente se situaron dos cañones en la embocadura de la calle Pi y Margall enfilando su puntería hacia la barriada de Ruzafa, y otros dos en la calle Játiva en dirección a la Estación, junto a la plaza de Toros que había sido tomada como alojo del cuerpo de Artillería. Ante el cariz de los acontecimientos nuevas piezas fueron situadas, una frente a la calle Quevedo y otra ante la de Gracia. Por considerarlas insuficientes, también hicieron acto de presencia nuevas dotaciones a la altura de la calle Espartero, junto a la Facultad de Medicina, y en la misma plaza de San Agustín, núcleo de la concentración,  apuntando la calle San Vicente llamada extramuros.

La jornada del dia 19 fue crítica con muchos disparos y numerosos heridos que huían de la zona. Uno de ellos cayó junto al urinario de la calle Guillém de Castro, donde permaneció desangrándose durante unos cuarenta minutos. Trasladado al Hospital falleció a su entrada. Inspeccionado el mingitorio junto San Agustín por parte del redactor de El Pueblo, no encontró en el mismo señal alguna de bala.

Ante los graves sucesos, la Cruz Roja se instaló en la calles San Vicente, Gracia y Quevedo, mientras se duplicó el personal sanitario del Hospital debido al mayor número de heridos que acudían al centro.

Vemos en la imagen el aspecto del urinario cuando es utilizado por una persona para su alivio en un día cualquiera.

sábado, 17 de septiembre de 2016

UNA PLACA A GUILLEM DE CASTRO

Archivo Muicipal

El Siglo de Oro de la Lengua Castellana del XVI había bebido del existente con doscientos años de anterioridad, expresado como el de la Lengua Valenciana. Siglo aquel al que contribuyeron con mayor reconocimiento los valencianos Virues, Timoneda y Guillén de Castro, entre otros. Los tres y en su homenaje, se les honra en la actualidad con calles en nuestra ciudad.

En 1931 en un año de gran actividad para homenajear a valencianos ilustres se acordó por parte del Ayuntamiento colocar una lápida en la calle con su nombre al literato de la Lengua Castellana, Guillén de Castro, quien también había formado parte de la “Academia de los Nocturnos” con el seudónimo “Secreto”, centro cultural y literario de primer orden de finales del XVI.

La lápida, obra del escultor Carmelo Vicent, y con carácter provisional, fue instalada en la pared de la Iglesia de San Agustín, llamada a su ubicación definitiva en un edificio en construcción, justo enfrente del templo agustino.

El 28 de julio de aquel año, tras interpretar la Banda Municipal “Lo cant del Valenciá”, y por parte del secretario Sr. Larrea acometer la lectura del acta, el Alcalde Sr.  Trigo pronunció un breve discurso para proceder al descubrimiento de la lápida mientras se interpretaba la Marcha de la Ciudad a los acordes de timbales y clarines.

El acto fue muy concurrido con asistencia de número público ante la presencia, como era habitual en estos casos, de las primeras autoridades y representantes de otras de entidades culturales.

Acompañaron al Alcalde Sr. Trigo varios concejales. El Gobernador Sr. Rubio, por la Comandancia el Sr. Riquelme, por la Audiencia el Sr.  Suárez de Fraga y  por el Arzobispado el canónigo Manuel Pérez, representaban las fuerzas vivas de la ciudad, a las que se unieron encomendados de la Academia de Bellas Artes y de la Asociación de Profesores de Orquesta. No faltaron el Sr.  Cebrián Mezquita, cronista de la ciudad y el cura párroco de San Agustín, así como otros invitados.

Finalmente, el síndico del Ayuntamiento D. Joaquín Reig, en lengua Valenciana,  exhortó la figura literaria de Guillén de Castro, quien había recibido muchas alabanzas por parte de sus coetáneos Cervantes y Lope de Vega, tal y como recordó el orador para dar finalizado el acto con la interpretación de “La entrá de la murta” por la Banda Municipal y una gran aplauso del numeroso público asistente, pese al fuerte calor reinante en la mañana de aquel martes de Julio.

jueves, 15 de septiembre de 2016

EL CINEMA GOYA



1931 - En junio de 1931 tan solo cuatro cines anunciaban su oferta de cine sonoro en el diario Las Provincias: el Coliseum,  el Capitol, el Lírico y el Olympia.

Muy pronto un nuevo cine se iba a sumar a la magia del sonido y así, el 15 de septiembre, el Goya incorporaba en su sala el sonoro, cinema que había sido inaugurado el 14 de marzo de aquel año en la calle Burriana, en su chaflán con la avenida Victoria Eugenia con sus proyecciones en mudo.

Propiedad de los hermanos Bonell, el cine Goya que tenía la condición de los de reestreno, sin embargo fue dotado de una sobria decoración, con un muy buen sistema de calefacción al servicio de una barriada aristocrática que en su correspondencia ofrecía una clientela selecta y asidua.

Para la instalación del sonoro los hermanos Bonell adquirieron el equipo “R.C.A. PHOTOPHONE”, último avance en el género, en una apuesta arriesgada aunque la zona y sus clientes la merecían.  

martes, 13 de septiembre de 2016

EL PUENTE DE SAN JOSÉ

Archivo Municipal


El ensanche de la ciudad por la zona de la morería se produjo a finales del siglo XIV y tuvieron que pasar cien años para que se constate la existencia de un puente que en principio había sido de madera, en 1486.
 
Los Jurados decidieron en 1500 la construcción de un paso de piedra que, ejecutado a ritmo lento, la riada de 1517 se llevó por delante lo realizado hasta entonces. La obra del nuevo puente y de mayor consistencia se hizo esperar, pues no sería hasta el siguiente siglo cuando se inició su fábrica que verían la finalización en 1607.

Sobre sus barandas se colocaron las estatuas de mármol en homenaje a Santo Tomás de Villanueva y San Luis Beltrán (visibles en el plano de Manceli de 1608) donde permanecerían hasta 1906, que con el ensanche de puente y la colocación de barandillas de hierro, motivaron su traslado al Museo de Bellas Artes en espera de destino. El puente de la Trinidad en 1942 sería el definitivo.

En 1951 haciendo honor a su nombre fue colocada la estatua de San José del escultor Octavio Vicent Cortina sobre la baranda que recientemente habían vuelto a su condición de piedra para sustituir las de hierro, dañadas por la última riada de 1949.

domingo, 11 de septiembre de 2016

SOBRE LA EDUCACIÓN ESCOLAR EN EL BARRIO DE BENICALAP - I

Años 50 - Inauguración Colegio Público Salvador Tuset - Colección Almenar Blayet

La exposición es tan solo un recordatorio nostálgico, sin mayor alcance, a la vez que homenaje a una época y unos maestros que dieron sus conocimientos en dar una formación en momentos duros, esforzándose al limite para enseñar lo que sabían a una juventud  que no tenía otro objetivo que aprender los conocimientos  básicos, y comenzar a aportar dinero a la familia que tan necesario era. Aportación económica que por poco que fuera servía de mucho. Abandonaban los bancos escolares y entraban de aprendiz de un oficio. La información recogida es a través de antiguos colegiales hoy septuagenarios y octogenarios que en su momento estuvieron sentados en las aulas de estos colegios.

ESCUELAS NACIONALES
 
Estuvieron ubicadas en la Avenida de Burjasot frente al horno de las Rejas y esquina con la actual calle del Pintor Matarana.

Los alumnos estaban separados. Los niños asistían a las clases en la planta baja y las niñas en la primera planta. Recuerdan que habían entre los alumnos dos grados de formación impartidos por dos maestros.

 Las “primeras letras”  las enseñaba D. Miguel Galán de grata memoria y que actualmente tiene rotulada una calle del barrio a instancias de los antiguos colegiales. Cuando se alcanzaba el nivel determinado de conocimientos se pasaba a D. Joaquín Llobell donde se impartía una formación más avanzada. Cabe recordar que D. Joaquín Llobell casó con Carmen Tuset, hija del pintor Tuset y que siguió adelante su formación licenciándose en Derecho y aprobando las oposiciones de Fiscal ejerciendo como tal en la Audiencia de Valencia.

Cuando se terminaba la formación en el barrio, los alumnos se “ponían a trabajar” o caso de seguir adelante en los estudios se matriculaban en los Salesianos de la calle Sagunto como internos o externos. Por otra parte, las niñas recibían formación elemental y “costura” en la primera planta del edificio de las escuelas. Durante muchos años Dª Lola era la maestra por excelencia de su formación. Estas escuelas fueron el punto de partida de la eliminación del analfabetismo en la zona. Si bien no se alcanzaban grandes conocimientos, sí los elementales y sobre todo las cuatro reglas con los que defenderse en el día a día.
 
Este espacio quedó obsoleto, construyéndose las actuales escuelas públicas en los años 50, cuyo acto inaugural vemos en la foto.

Texto de Eduardo Donderis Folgado 
 

viernes, 9 de septiembre de 2016

UNA PLACA AL PERIODISTA CASTELL

Archivo Municipal


1932 - De quién fue el "Periodista Castell" y su reconocimiento se encargó el alcalde accidental Manuel Gisbert un 2 de agosto de aquel año cuando se descubrió en su memoria una lápida del escultor Ignacio Pinazo en la calle Convento Santa Clara, en su esquina a la Avenida Salmerón, que veía así cambiar su nombre por el del que fuera catedrático de Química y también político, además de fundador del periódico El Mercantil Valenciano; rotulación que figuraría en el nomenclátor de la ciudad hasta 1939, terminada la guerra civil.

Ya hubo intención hacía años por parte del Ayuntamiento de tendencia republicana de rotular la calle en su recuerdo, pero el periodo bajo el mando de Primo de Rivera lo impidió. Con este preámbulo iniciaba su locución un redactor del Mercantil Valenciano para glosar la capacidad intelectual y afán de trabajo del homenajeado, una vez descubierta la lápida a los acordes de la Marcha de la Ciudad ante una numerosa concurrencia. Contó el acto con una gran representación sobre el estrado de diversas entidades, tales como la Cámara de Comercio, la Escuela Industrial, el Colegio Médico, la Sociedad Coral El Micalet, el Partido Federal,  Acción Republicana, el Conservatorio de Música, entre otras. Por parte del Ayuntamiento, junto a su Alcalde, asistieron algunos de sus concejales,  el cronista de la ciudad Sr.  Cebrián Mezquita y el secretario Sr.  Larrea.

Tomó a continuación la palabra el Rector de la Universidad, don Juan Peset, quien trazó a grandes rasgos la biografía del doctor Castell, hijo de un farmacéutico de Alcoy, que había conseguido las carreras de Ciencia y Farmacia, para ejercer como profesor de esta ultima Facultad, para lograr finalmente su cátedra en la Universidad de Valencia. El rector Peset también se refirió a su personalidad periodística como fundador de su propio diario.

Cerró tan emotivo acto el alcalde Gisbert ensalzando la figura de Castell como hombre de ciencia y político, compañero de Pi y Margall y de Salmerón, quienes a la postre tenían sus respectivas calles en la ciudad,  adyacentes a la que se estrenaba, recordando su compromiso a favor de la I República desde su condición de diputado por Valencia en años monárquicos.

Con vivas al periodista Castell, a Valencia y a la República se puso punto final al encuentro con la interpretación del Himno de Riego por la Banda Municipal.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

DE BENICALAP A BÉTERA Y LLÍRIA

Foto de Esteban Gonzalo

1988 - Durante cuarenta y cuatro años y 208 días (12-03-1944 al 05-10-1988) se pudo viajar directamente con tren eléctrico desde el apeadero de Benicalap hasta Bétera y Llíria, la primera línea contorneando por el oeste la comarca del l’Horta Nord y la segunda remontando el valle del Turia por su margen izquierda.

Tras la inauguración el 8 de octubre 1988 de la unión soterrada bajo viarios de Valencia entre las estaciones de Empalme (rebautizada Ademuz aunque con retorno posterior a su vieja denominación) y San Isidro, pudieron hacer el mismo viaje pero transbordando en Ademuz hasta que clausuraron el servicio de trenes-tranvías el 31 de enero de 1990 para estudiar un transporte con capacidad y más seguridad en sustitución del casi continuo paso a nivel en el que se había convertido el trazado de 10 km. hasta El Grao por la expansión urbana de Valencia. La solución llegó el 21 de mayo de 1994 con el moderno tranvía y la adecuación urbanística de su recorrido que permitió, también con transbordo en Empalme, continuar viaje por las líneas de Bétera y Llíria. En sentido inverso el tranvía permite llegar hasta Pont de Fusta y El Grao.

Desde el día 13 de este mes el viaje de 15 km entre las estaciones Empalme, Burjassot, Burjassot-Godella, Godella, Rocafort, Massarrochos, Moncada, Seminario, Masías, Psiquiàtric y Bétera, se realiza por un tramo que ha cumplido 125 Años.

Foto de Esteban Gonzalo

Fue la primera sección abierta a la explotación de la concesión del “Ferrocarril del Grao de Valencia a Bétera por Moncada con ramal a Rafelbunyol”, forma parte de la línea 1 del metro desde 1988 y la continuación entre Empalme, Valencia y El Grao fue clausurada, como he mencionado anteriormente, el 31 de enero de 1990. En cuanto al "trenet de Rafelbunyol", lo inauguraron en tres etapas durante el año 1893 y desde 1995 forma parte de la línea 3 de Metrovalencia.

"Trenets" que en su larga vida facilitaron el desarrollo económico de l’Horta Nord y El Camp del Turia transportando muchos millones de viajeros y centenares de miles de toneladas de mercancías, principalmente cebollas y naranjas para su exportación por el puerto del Grao, cuando el ferrocarril era el único sistema de transporte rápido frente a la lentitud de las acémilas y los carros tirados por caballerías. 

Benicalap fue testigo mudo del paso de ristras de rojos vagones mayoritariamente hacia el puerto. El transporte de mercancías fue suprimido en 1971 y el de viajeros aumentó su protagonismo, principalmente tras la transformación en líneas que combinan recorridos de metro y de suburbano, con el tranvía como línea complementaria por el norte de Valencia.

Fotos del día 5 de octubre de 1988, último con trenes entre Pont de Fusta, Bétera y Llíria. A las 16:20 horas entre Benicalap y Alquerías, actual calle Florista, pasa un tren compuesto por un automotor Devis nº 51 y recarrozados remolques 204 y 207, y 27 minutos después cruzó la avenida de Burjassot el automotor “Bujía” nº 11 con los remolques portugués 304 y el empalmat modernizado 210. Ambos trenes con destino Moncada-Seminario.

Bujía”, por deformación de bogie, carretón en castellano, uno en cada extremo sobre los que descansaban los primeros automotores del trenet.

Empalmats”, remolques construidos en los años cuarenta del siglo pasado uniendo dos coches de viajeros de dos ejes.

Portugueses”, material fabricado por Wumag de Alemania que la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) compró a Portugal donde no construyeron el ferrocarril al que iba destinado.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 5 de septiembre de 2016

EL CARDENAL BENLLOCH, DIPLOMÁTICO EN SUDAMÉRICA


Archivo Municipal

1923 - Juan Bautista Benlloch, nacido en Valencia en 1864 en la calle de las Botellas, alumno escolapio de la calle Carniceros donde también lo fue Vicente Blasco Ibáñez con quien debió compartir claustro de recreo infantil, había iniciado el ejercicio de su sacerdocio en la Iglesia de los Santos Juanes, pero muy pronto, en 1899, fue encomendado a diferentes labores eclesiásticas que motivaron su salida de la ciudad. 

Pronto, en 1902, fue nombrado Obispo de Solsona y cuatro años después lo sería de la Seo d’Urgel, compartiendo el cargo con el de Copríncipe de Andorra junto al Presidente de Francia. En 1917 fue designado Arzobispo de Burgos, dignidad que ocupó hasta su muerte. Con anterioridad, en 1921, había sido designado Cardenal, participando en el cónclave para la elección del Papa Pio XI al año siguiente.

De su autoridad diplomática nos da cumplida cuenta que en septiembre de 1923 iniciará una misión encomendada por Alfonso XIII por tierras sudamericanas. Viaje que se inició desde el puerto de Valencia con escalas de breve estancia en Málaga y Cádiz, antes de tomar el rumbo hacia Canarias y América.

La jornada del día 4 de septiembre de aquel año fue muy emotiva para el Cardenal, que vio su inicio con una misa en la Real Capilla de la Virgen de los Desamparados que se vio muy concurrida de fieles, atentos a las personalidades que formaban su séquito como embajador extraordinario. Los balcones de la plaza de la Constitución lucían adornados con cubres y colgaduras, propios de los mejores días de fiesta.

Hubo comida de despedida ofrecida por el Cardenal a las autoridades de Valencia y Burgos en el Palace Hotel, con una asistencia numerosisima que escucharon sus palabras, en especial de agradecimiento al Monarca por la misión a la que se veía  encomendado, para la que iba a tener el apoyo de un Estado Mayor formado por religiosos escolapios, dominicos, jesuitas, mercedarios y carmelitas de origen español, dispuesto a estrechar lazos con la repúblicas hispano americanas.


Archivo Municipal

Tras una nueva visita a la Virgen, la emoción de la despedida se trasladó al puerto donde se había habilitado la Estación Marítima para una recepción a la cuantiosa concurrencia de la vida social, militar, política, cultural y religiosa de Valencia,  deseosa de saludar al Cardenal durante sus últimas horas, antes de la marcha.

Inicio de un viaje a bordo del Reina Victoria que, vistosamente iluminado, partía a las 0,30 horas, con la atención por parte de la Compañía Trasatlántica que lo había dispuesto reduciendo el precio del pasaje.

domingo, 4 de septiembre de 2016

sábado, 3 de septiembre de 2016

EL NAVÍO DE LA PECHINA

Archivo Municipal

1940 Ca. - La llegada a Valencia a través del río Turia de la madera del marquesado de Moya y de la serranía valenciana era todo un espectáculo. Antonio José Cavanilles mencionaba que su paso por los cañones de Chulilla era un acontecimiento interesante. Pero su llegada al “cap i casal” no lo era menos.

Una vez vencido el azud de Rovella de 1686, el cauce permanecía libre de obstáculos hasta el Puente de San José y el paseo de la Pechina era el lugar apropiado donde los vocales de la Junta de Murs i Valls acudían para inspeccionar el paso de las maderadas en su entrada en la ciudad.

Archivo Municipal 

Zona que conserva sus canapés o bancos de piedra construidos por el solaz existente. Entre ellos y el de mayor ornato el conocido como “el navío”, estaba situado al final del primer tramo del pretil derecho (el izquierdo estaba ausente de pretiles hasta el puente de San José) donde se producía una pendiente con bajada al río. El nombre se debe a su respaldo que nos recuerda la popa de un barco con la leyenda “estoy aquí para que descanses”, indicando el año de 1757.  

"Navío" que había sido trasladado a los Jardines del Real y tras unos años de estancia fue devuelto a su origen en el paseo de la Pechina en 1932.  

En las fotos de la década de los 40 se observa “el navío” utilizado por los vocales con la zona en fase de remodelación. Junto a él, un banco barroco de 1756 utilizado para el mismo fin, que en la actualidad se puede contemplar frente al colegio "9 de Octubre". Obras que una vez concluidas fijarían una bajada al cauce, a semejanza de la antigua, hasta la riada de 1957 que la arrasó. 

En la actualidad y desde principios de los sesenta del pasado siglo se conserva la pétrea popa en el jardincillo frente al Palacio del Temple, junto al pretil del río que su original naturaleza y función ornamental aconseja.

jueves, 1 de septiembre de 2016

LA ESCUELA NORMAL

Archivo: Biblioteca Valenciana (1917)

Al amparo de la Ley Moyano de 1857 se auspició en Valencia la Escuela Normal Femenina que tardaría más de una década para su entrada en funcionamiento. Uno de los miembros de la Sociedad Económica de Amigos del País y a su vez Rector de la Universidad de Valencia, fue el gran valedor del proyecto.

Por decisión del Ayuntamiento, la Escuela se ubicó en las plantas segunda y tercera de la Casa de Enseñanza de la calle de la Sangre, lugar que a su vez era utilizado como sede de la Casa Consistorial desde hacía muy pocos años, una vez abandonado su antiguo emplazamiento en 1858 por derrumbe de la Casa de la Ciudad del siglo XIV, hasta entonces situada junto al Palau.

La Escuela de la Normal, tras vencer diversas dificultades, fue inaugurada el 5 de octubre de 1867 con la matriculación de 38 alumnas que iban a compaginar para su mejor aprendizaje su formación teórica y práctica en la escuela pública. Tras superar los cursos establecidos, dos para el Elemental y un tercero para el Superior, se obtenía el título de Maestra.

A partir de la década de los treinta, la Escuela de la Normal tuvo un largo peregrinaje con  estancias en el Colegio de los Jesuitas, convertido en Instituto Escuela tras 1932, en la Escuela de Artesanos de la calle Pintor Sorolla durante unos meses, en un chalet de la Alameda, calle Mariano Aser desde 1938, en la plaza del Horno de San Nicolás, actual Colegio Peset Aleixandre donde estuvo la Escuela hasta 1957. Seriamente afectado el edificio por la riada, la Normal se trasladó al Palacio del Temple en sus instalaciones traseras, donde las alumnas asistían por la mañana y los alumnos por la tarde por la obligada separación de sexos, hasta 1959 cuando la Normal masculina se trasladó a la antigua Facultad de Medicina de Guillen de Castro.

En 1963 continuó en su nuevo emplazamiento en Monteolivete en un edificio de nueva construcción, donde se reencontraron ambos sexos.

La foto corresponde a 1917 cuando Angelina Carnicer era su directora, que lo fue durante los años 1915 y 1922.

Bibliografia: Memoria de la profesora María del Carmen Agulló Díaz
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